<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-17354927</id><updated>2011-04-21T11:33:18.941-07:00</updated><title type='text'>Textos para el diálogo</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10007382897585413066</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>16</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17354927.post-113063201988349533</id><published>2005-10-28T17:21:00.000-07:00</published><updated>2005-10-29T17:26:59.886-07:00</updated><title type='text'>CANDIDATURA CHILENA EN LA OEA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;Informe N. 454 de &lt;a href="http://www.asuntospublicos.org"&gt;www.asuntospublicos.org&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;04/03/2005 &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;-------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La presentación por segunda vez (1) de la candidatura a la Organización de Estados Americanos, OEA, del actual Ministro del Interior y ex Canciller, José Miguel Insulza, constituye una de las apuestas más interesantes intentada por Chile en los últimos años. Es, también, una de las más riesgosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es interesante por varias razones. Ha suscitado, para comenzar, amplio consenso nacional, el que quedó de manifiesto cuando Insulza fue acompañado a Estados Unidos por personeros de gobierno y oposición, incluido el Presidente del Senado, el senador Hernán Larraín, de la UDI.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esfuerzos en Grande&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha producido, también, tras la búsqueda de los votos para ganar, movimientos de política exterior chilena en toda América Latina y el Caribe, considerablemente más extensos que otros, como han sido ofertas de mediación en la crisis entre Venezuela y Colombia o la complicada participación de fuerzas policiales chilenas en Haití. Igualmente, ha sido notable el compromiso del Presidente Lagos con la candidatura, quien ha salido personalmente del país a buscar apoyos para Insulza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha producido, por último, y no por ello menos importante, planteamientos bien trabajados y articulados, como quedó estampado en la maciza intervención que Insulza leyó en Washington en presencia de todos los representantes ante la OEA y que causó buena impresión. No cabe duda alguna de que estamos ante una operación mayor de política exterior, realizada en gran estilo, como pocas veces se ha hecho.(2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Riesgos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el paso dado encierra, igualmente, riesgos evidentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la candidatura fracasa, la derrota será vista como un traspié de la política exterior de Chile y del propio candidato. Si triunfa se celebrará, naturalmente, el éxito obtenido, pero Insulza entrará, a partir de ese momento, al resbaladizo territorio de la política hemisférica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los años que vienen pueden no ser buenos para la OEA. Hay muchos escenarios críticos en el ambiente, con muestras de inestabilidad política en varios países y con un gobierno norteamericano crecientemente preocupado y dispuesto a hacerse presente, si lo juzga necesario.(3) Incluso hay un gobierno, el de Bolivia, que ha expresado, a quien lo quiera oír, su rechazo, tratando de argumentar que Insulza perjudicaría sus conocidas pretensiones marítimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todo caso, si se logra el objetivo de Insulza sea elegido para la Secretaría General, el gobierno de Chile, que creemos será de la Concertación con una mujer a la cabeza, no podrá dejar de solidarizar con el compatriota al cual presentó como candidato el Presidente Lagos. Abandonarlo a su suerte sería una pésima señal. En medio de este terreno pedregoso, la mayor seguridad para Chile y para los estados miembros la proporcionará la fuerte personalidad de Insulza y su brillante trayectoria política. Es, lejos, el mejor candidato, sin desmerecer a los otros. Su formación es más amplia y su experiencia también. Su visión apunta al futuro y a las nuevas realidades que estamos viviendo. El consenso con el que ha contado en el país para presentar su candidatura se basa, evidentemente, en estas circunstancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las Complejidades de la OEA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para profundizar todavía algo más en torno al paso dado por el gobierno de presentar esta candidatura, conviene repasar brevemente dos aspectos respecto a la OEA: uno histórico y otro sobre su naturaleza en cuanto organismo internacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La OEA ha sido siempre un lugar donde los Estados Unidos se sientan a la mesa con todos los países del hemisferio en una relación formal de igualdad, pero desigual en la práctica, ante el abrumador predominio de la gran potencia del Norte. Esa es la verdad. Ha sido, también, un espacio sometido al vaivén de la evolución histórica mundial, como sucedió en la Guerra Fría, cuando, por ejemplo, se excluyó, en una medida políticamente equivocada, a Cuba (Chile, bajo el gobierno de Jorge Alessandri, estuvo en contra de esta medida, posición que tuvo amplio respaldo nacional).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, en un nuevo tiempo que todavía no tiene nombre definitivo, la OEA también ha sido, después de todo, un lugar donde algunos acuerdos logran mostrar un esfuerzo por favorecer tendencias en las que hay consenso. Por imperfectas que sean las democracias surgidas en los últimos años en la región, éstas se han ido consolidando con aportes en los que a veces ha intervenido la OEA con mayor o menor suerte. La Carta Democrática, aprobada en Lima el 11 de septiembre de 2001, ha creado un marco teórico en el que hubo unanimidad y, en su aplicación, ha habido situaciones en las que dicho documento ha operado con relativa claridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto organismo internacional, la OEA es una institución eminentemente política, en contraste con otros entes más especializados, en que el carácter político, siempre existente, es menos visible. No obstante, es parte de un sistema más complejo, el sistema interamericano, formado por una red de organismos con distintas funciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Significativo es, desde luego, su sistema de protección a los derechos humanos. Pero, en cuanto órgano político, la OEA descansa básicamente en la voluntad política de los Estados miembros. Cuando ésta flaquea todo el sistema se resiente. En este sentido, la existencia de tres candidatos y hasta el rumor de que podría aparecer un cuarto presentado por Perú, no es el mejor de los augurios para asegurar la cohesión y vigor del organismo. Este es otro hecho que muestra los riesgos asumidos por Chile con la candidatura de Insulza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una Razón Más&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bastan estos pocos antecedentes para apreciar la naturaleza de la apuesta que asume Chile con su candidatura, pero también es cierto que ésta se justificaba en la necesidad de seguir marcando presencia en la región. Y este es un punto capital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante bastante tiempo, Chile ofreció la imagen de estarse despidiendo de América Latina, con el pretexto de se incorporaba a un mundo más amplio y conveniente para los intereses nacionales. ¿Será necesario recordar a alguien que escribió en plena dictadura, en los días en que Chile se retiraba del Pacto Andino que había contribuido decisivamente a crear durante el gobierno de Frei Montalva, un artículo titulado “Adiós Latinoamérica”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paradojalmente, la política exterior de los gobiernos de la Concertación dio la impresión de seguir también este camino, sobre todo por el gran dinamismo que le otorgó a la conquista de mercados más allá de la región. Esto se justificaba plenamente, por cierto, pues el país tenía que abrirse al máximo para asegurar que su esforzado trabajo exportador tuviera éxito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la imagen se producía igual y, a veces, se fortalecía cuando se daban en la región algunos pasos incompletos y hasta marcados de inseguridad. Como esta imagen perjudica a Chile, por muchas razones que sería demasiado largo analizar ahora, pasos como la candidatura Insulza, entre otros, desmienten cualquier indiferencia hacia los problemas de la región en la que está situado de modo ineludible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una Oportunidad de Reconstrucción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La OEA ha atravesado en el último tiempo una severa crisis que la ha colocado, como pocas veces, muy lejos de los problemas reales de la gente. Tal vez, esta crisis abra la oportunidad de rehacerla en aquellos aspectos en los cuales exista consenso y que sean favorables a los intereses de las grandes mayorías latinoamericanas y caribeñas, que son los que debemos defender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si trabaja sistemáticamente por afianzar la democracia, apuntando a mejorar la calidad de la misma, si asume que ella descansa en definitiva en el desarrollo de los derechos económico-sociales, sin cuya existencia los otros derechos se hacen quiméricos, si hace aportes para mejorar la gobernabilidad de nuestras naciones, este controvertido organismo internacional podría recuperarse y hacer un aporte al mejoramiento de las condiciones de vida en toda la región. Sería una forma de poner a la OEA, citando a nuestro candidato a Secretario General, “en sintonía con los problemas reales de la gente”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma, la OEA puede fortalecerse si, tanto el proceso como el acto mismo de elección de sus nuevas autoridades, se llevan a cabo en buena forma y si, después, se apunta a los verdaderos problemas de la región.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En última instancia, entonces, la voluntad política de todos decidirá si la partida será para bien o para mal. Chile, cuya imagen internacional ha reconquistado un alto y creciente prestigio a partir de 1990, está en condiciones de aportar en esta ocasión un manejo certero del principal organismo del sistema interamericano. Si su diplomacia sostiene con decisión y sin flaquezas este paso de presencia internacional en el hemisferio, el resto lo hará la experiencia y la personalidad de Insulza.&lt;br /&gt;------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NOTAS AL PIE:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1) No olvidar que Insulza ya había sido candidato y que retiró su candidatura cuando compitió con el ex Presidente de Costa Rica, Miguel Angel Rodríguez, quien triunfó ampliamente en esa ocasión.&lt;br /&gt;(2) Ante esto, resulta débil el argumento de mostrar el desprestigio en que ha caído la OEA y la pérdida, para la política interna chilena, de una figura como Insulza. Cf. Fernando Paulsen, Un desperdicio lamentable, en Diario Siete, Domingo 20.2.2005, pág. 48.&lt;br /&gt; (3) Hoy el tema del terrorismo se ha instalado como su primera prioridad interna y externa. Hay amplio consenso en la región en contra de este mal, pero no siempre se comparte el método para combatirlo, muy cargado a veces exclusivamente al combate represivo de los efectos del fenómeno, en desmedro de una lucha más decidida en contra de sus causas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17354927-113063201988349533?l=ottoboyetextos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/feeds/113063201988349533/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17354927&amp;postID=113063201988349533' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/113063201988349533'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/113063201988349533'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/2005/10/candidatura-chilena-en-la-oea.html' title='CANDIDATURA CHILENA EN LA OEA'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10007382897585413066</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17354927.post-113063265817946543</id><published>2005-10-26T17:30:00.000-07:00</published><updated>2005-10-29T17:37:38.203-07:00</updated><title type='text'>EL NUEVO PAPA Y ALGUNOS DILEMAS QUE DEBERÁ ENFRENTAR</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;Informe N. 462 de &lt;a href="http://www.asuntospublicos.org"&gt;www.asuntospublicos.org&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;09/04/2005&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;------------- &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La muerte de Juan Pablo II, más allá de las fuertes emociones causadas por la desaparición de un hombre históricamente significativo, que supo además hacerse querer por personas de todas las edades y condiciones, superando barreras culturales y raciales para otros infranqueables, abre un nuevo capítulo en la Iglesia Católica, cargado de desafíos y dilemas. No era fácil sustituir a un Papa como el que acaba de morir, que gobernó la Iglesia con fuerte y carismática personalidad por más de un cuarto de siglo, más aún si se consideran las muchas decisiones que tomó en todos los campos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Analizar esta situación requiere capacidades que no tenemos en este momento, particularmente cuando todo se concentra ahora en el nuevo Papa -Benedicto XVI- y en miradas de conjunto que requieren experiencia y conocimiento profundo de la institución religiosa. Después de dejar constancia de algunos temas actuales, el peso del legado recibido y los dilemas que de allí pueden surgir, parece pertinente recurrir a un experto como el teólogo Hans Küng (1), cuya visión de futuro resulta de interés para apreciar la complejidad de las tareas del nuevo Pontífice y muchos de los temas con que necesariamente se verá enfrentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro Dimensiones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la imposibilidad material de intentar algo muy completo vamos a referirnos esta vez sólo a asuntos en cuatro terrenos, referidos a la moral, la doctrina social, la organización y forma de llegar la Iglesia a la gente y su rol en la política mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Temas Morales&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Pablo II se pronunció sobre un gran número de temas. Entre ellos, gran relevancia tuvieron los relacionados con la familia, la sexualidad humana y los muchos desafíos planteados por la era posmoderna en que estamos viviendo. No se trata aquí de entrar al análisis de cada uno de ellos, sino hacer una observación crítica general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que el mayor dilema de la Iglesia en temas morales está siendo cada vez más de índole metodológica. Su modo de aproximarse a ellos en la actualidad es excesivamente casuístico y la conduce, a mi juicio, a un callejón sin salida, que termina alejando el objetivo central de la moral, que es incrementar y estimular al máximo la presencia del amor en todas sus expresiones, o sea, del mandamiento central de Jesucristo, aquel que engloba a todos los demás. Hay demasiado Descartes, demasiado racionalismo cartesiano y newtoniano, en la forma en que la Iglesia desmenuza hoy la conducta humana, demasiada fragmentación del todo, llegando a hacerlo muchas veces irreconocible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lugar de convocar a la conciencia humana a discernir la mejor forma de encarnar el amor en las diversas situaciones, sin inmiscuirse en variadísimos detalles difíciles de evaluar en abstracto y desde lejos, las autoridades eclesiásticas han seguido ese camino escabroso, con resultados, por lo demás, poco halagadores, como se sabe. Mayorías abrumadoras de católicos en todo el mundo han respetado y amado a su Papa, por ejemplo, y hoy lo lloran sinceramente, pero han desobedecido en forma abierta las orientaciones dadas por él con énfasis y convicción indudables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doctrina Social&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde León XIII y su famosa encíclica de 1891, la Rerum Novarum, este es el aspecto más moderno y volcado al mundo de hoy por parte de la Iglesia. Aquí Juan Pablo II dejó un legado notable y valiente, que ahora debiera estudiarse cuidadosamente para avanzar a un desarrollo y aplicación más cabales. No eludió los temas y habló con extrema claridad. No vaciló en criticar la falta de solidaridad del actual sistema económico predominante y clamar por la situación de los más pobres (“no pueden esperar” dijo en Chile...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habló de una “hipoteca social” de toda propiedad. Denunció las injusticias de toda índole. El desafío actual consiste en delinear una alternativa sólida a la globalización neoliberal imperante, que el Papa fallecido dejó bastante esbozada. La Doctrina Social de la Iglesia contiene principios y orientaciones con la potencialidad para lograr este objetivo. No siendo una ideología pasajera, como lo son todas, tiene más permanencia y capacidad de servir de fundamento a la acción política de cualquier ciudadanos que comparta sus valores fundamentales. Este es un aspecto sólido, donde la Iglesia puede hacer permanentemente nuevos aportes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Organización&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es el lado más débil de la Iglesia actual, pues está impregnado de patriarcalismo autoritario del que no se ha desprendido desde Constantino en adelante, en un mundo que crecientemente trata de alejarse de ese modelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por desgracia, sigue rigiendo el sistema romano, imperial, vertical y presentado, a manera de blindaje, como querido por Dios. Aquí el Papa Juan Pablo II deja un pesado legado de decisiones que afianzaron este aspecto. En efecto, secundado por el Cardenal -y ahora Papa- Joseph Ratzinger y una Curia completamente leal, se practicó demasiada represión autoritaria durante este pontificado y poco diálogo con los afectados en el caso de numerosos teólogos disidentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se le dio categoría de decisión definitiva y para siempre al celibato eclesiástico y al no acceso de las mujeres al sacerdocio. La Curia romana recuperó todo su poder, debilitado anteriormente por las políticas del recordado Juan XXIII y por el Concilio Vaticano II, que habían abierto tantas puertas y esperanzas. Aquí hubo un franco retroceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rol en la Lucha por la Paz Mundial&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este fue el otro punto fuerte del pontificado de Juan Pablo II, el que, además, trascendió las fronteras confesionales y llegó, influyendo positivamente, a todos los seres humanos. El desafío consiste en llevar este tema de la paz tan lejos como sea posible, considerando el predominio de la violencia en tantas partes del planeta. La promoción de la no violencia, pivote esencial de una estrategia para la paz y parte sustantiva del mensaje de Jesucristo, resulta aquí esencial. Juan Pablo II hizo mucho en este campo y el mundo se lo agradecerá siempre, pero, a la luz de lo que sigue sucediendo y por tratarse de un tema infinito, deberá ser aún más desarrollado todavía en el siguiente pontificado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las Cinco Peticiones de Hans Küng&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hans Küng, notable figura (3) que perdió su derecho a enseñar en cuanto teólogo católico por un artículo crítico escrito al año de haber asumido Juan Pablo II su cargo, hizo una reflexión dirigida a los cardenales que se reunirían en cónclave, donde les hizo peticiones relacionadas con el “tipo de Papa que necesita nuestra Iglesia en este momento”. Küng resumió todos los requisitos en cinco criterios, basados en el Nuevo Testamento, en la gran tradición católica y en el Concilio Vaticano II. Ellos son:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero: “Elegid un Papa que no se aferre al derecho medieval de la Iglesia, sino que siga la brújula del Evangelio, con las puntas dirigidas hacia la libertad, la misericordia y la bondad afectuosa en el tratamiento de todos los problemas pendientes. Para ganarse la confianza de los fieles, el próximo Papa no sólo debe constituir una autoridad formal, jurídica e institucional, sino también una autoridad personal, pertinente y carismática.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo: “Elegid un Papa que restaure la colegialidad del obispo de Roma con los otros obispos, que existió en la Iglesia de los primeros siglos y que fue solemnemente confirmada por el Concilio Vaticano II; que no considere a la Iglesia como un aparato de poder unilateral, que excluye el diálogo y la democracia, sino como una comunidad de fe, como el pueblo de Dios, con el Papa y los obispos a su servicio; que, por consiguiente, no considere los oficios de la Iglesia como una “norma sagrada” ( =jerarquía), sino como servicio ( =diaconía) a hombres y mujeres; que no se presente como único gobernante, sino como obispo principal incorporado al Colegio Episcopal, al servicio de todo el ecúmene; que no espere de los obispos obediencia ciega y una aplicación de la línea que él imponga, sino que los considere “buenos pastores” con responsabilidad propia, en asociación con el Papa, que se identifican principalmente con los fieles de su diócesis y de su país en el espíritu de Jesús. En una palabra, queridos hermanos, elegid un obispo compañero colegial. Porque ‘uno solo es vuestro maestro, y vosotros todos sois hermanos’ (Mateo, 23, 8).”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercero: “[Elegid] un Papa que rechace el sexismo y el patriarcalismo de la Iglesia y la división de sus miembros en dos clases; que garantice el derecho de los teólogos a expresar libremente sus puntos de vista; que evite emitir veredictos moralizadores sobre problemas complejos como la contracepción, el aborto y la sexualidad; que respete el derecho de los sacerdotes a casarse, un derecho claramente garantizado en el Nuevo Testamento y la Iglesia del primer milenio, y que reconsidere la prohibición discriminatoria del matrimonio para los sacerdotes, que no se impuso hasta el siglo XI; que no excluya de manera despiadada y permanente a los divorciados que han vuelto a casarse de tomar parte en la eucaristía; que permita la ordenación de mujeres, algo que, a la luz del Nuevo Testamento, es urgentemente necesario ante la diferente situación actual; que corrija la perniciosa encíclica Humanae Vitae promulgada por Pablo VI sobre la píldora, que ha alejado a muchas católicas de su Iglesia; y que reconozca explícitamente la responsabilidad personal de los cónyuges en el control de la natalidad y en el número de hijos que tiene cada pareja; que, en consecuencia, se tome en serio las diferentes capacidades, llamadas y carismas en la Iglesia, los cuales son importantes para construir una comunidad de hombres y mujeres en comunión. En una palabra, queridos hermanos, elegid un Papa bien dispuesto hacia las mujeres. Porque ‘ya no hay hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús’ (Gálatas 3, 28)”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuarta: “Elegid un Papa que asuma como propios los resultados de las comisiones de diálogo ecuménico y que los ponga enérgicamente en práctica; que por fin reconozca los ministerios protestante y anglicano, como desde hace tiempo recomiendan las comisiones ecuménicas y como ya se practica en muchos lugares; que revoque los repudios que datan de la Reforma y la excomunión de Martin Lutero. En una palabra, queridos hermanos, elegid para Papa a un mediador ecuménico. Porque el Evangelio de Juan dice de todos los creyentes: “Ruego para que todos sean uno” (Juan, 17, 21).”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quinta: “Elegid un Papa que, a pesar de todas sus reivindicaciones de verdad, no reivindique el monopolio de la verdad; que no sólo desee instruir a las demás religiones, sino también aprender de ellas, de sus tradiciones estéticas, espirituales, litúrgicas, éticas, teológicas y filosóficas, sin confusiones sincréticas de ningún tipo; que conceda a las iglesias nacionales, regionales y locales una autoridad adecuada, de forma que puedan adaptar su estilo de vida y organización bajo su propia responsabilidad. En una palabra, queridos hermanos, elegid a un garante de la libertad y de la apertura en la Iglesia. Porque ‘donde está el espíritu del Señor, allí está la libertad’ (II Corintios, 3, 17).”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fortalecer la Esperanza de los Fieles&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conclusión de Küng merece también ser citada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En contraste con la época de Juan XXIII y el Concilio Vaticano II, en grandes partes de la Iglesia actual prevalecen el pesimismo y el derrotismo. Eso me llena de profunda preocupación, dado que toda mi vida como teólogo he trabajado para que los fieles puedan mantener la esperanza en nuestra Iglesia a pesar de las grandes desilusiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, por supuesto, depende de vosotros el fortalecer las esperanzas de los fieles y sacar a la Iglesia de la crisis de esperanza, eligiendo a un nuevo Papa. Hay muchísimas personas, dentro y fuera de la Iglesia, que esperan que se supere la paralización de las reformas, que se discutan abiertamente los problemas estructurales que se sufren desde hace mucho tiempo, y que -bien el nuevo Papa en persona, el Sínodo Episcopal o finalmente un Concilio Vaticano III- encuentren una solución.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Era mucho pedirle a una Iglesia, con más de mil millones de fieles, que fuese dirigida por alguien que tuviera el coraje y la visión de resolver positivamente estos dilemas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo menos, el solo enunciado de los problemas hecho por Küng muestra la magnitud de la tarea y explica cierto escepticismo ambiental que se respiró en los días previos a la elección del nuevo Pontífice. Pareciera que pueden venir días muy amargos para la Iglesia Católica y, por su gravitación, para todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NOTAS AL PIE:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1) Con Küng ha sucedido algo que retrata la superficialidad con que se manejan algunos medios. Ansiosos por echar leña a la hoguera, ciertas publicaciones sacaron a la luz un escrito de Küng de hace dos años, presentándolo como redactado apenas fallecido Juan Pablo II. El único escrito producido de verdad después de dicho acontecimiento ha sido una carta a los cardenales que van a entrar al cónclave a elegir al nuevo Papa. Es este documento el que usaremos aquí. El primero era una crítica al pontificado de Juan Pablo II al cumplir 25 años de existencia. El segundo, en cambio, mira al futuro de la Iglesia y, sin desmentir al primero, va mucho más allá, mostrando a un teólogo que, sin perjuicio de sus discrepancias con la Jerarquía, ama a su Iglesia y quiere su bien.&lt;br /&gt; (2) Küng, criticado y alabado en todo el mundo, no deja indiferente a nadie. Con 77 años ha producido obras que alcanzan dimensiones monumentales. He leído por ahí calificaciones nada cristianas, como “bandido y hereje”, dichas en su contra. No es este un camino adecuado, pues tiene un corte inquisitorial inaceptable en cualquier caso, pero mucho más frente a quien siempre razona y explica lo que afirma.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17354927-113063265817946543?l=ottoboyetextos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/feeds/113063265817946543/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17354927&amp;postID=113063265817946543' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/113063265817946543'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/113063265817946543'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/2005/10/el-nuevo-papa-y-algunos-dilemas-que.html' title='EL NUEVO PAPA Y ALGUNOS DILEMAS QUE DEBERÁ ENFRENTAR'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10007382897585413066</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17354927.post-113063352767502666</id><published>2005-10-25T17:47:00.000-07:00</published><updated>2005-10-29T17:52:07.696-07:00</updated><title type='text'>LA NECESIDAD DE UNA RENOVACIÓN IDEOLÓGICA Y POLÍTICA MUNDIAL</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;Informe N. 502 de &lt;a href="http://www.asuntospublicos.org"&gt;www.asuntospublicos.org&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; 14/10/2005&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;--------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En 1990, o sea, hace 15 años, el teólogo Hans Küng citaba un informe de ese mismo año que describía la situación del mundo de la siguiente forma:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Cada minuto gastan los países del mundo 1,8 millones de dólares en armamento militar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Cada hora mueren 1.500 niños de hambre o de enfermedades causadas por el hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Cada día se extingue una especie de animales o de plantas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Cada semana de los años 80, exceptuando el tiempo de la Segunda Guerra Mundial, han sido detenidos, torturados asesinados, obligados a exilarse, o bien oprimidos de las más variadas formas por regímenes represivos, más hombres que en cualquier otra época de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Cada mes el sistema económico mundial añade 75.000 millones de dólares a la deuda del billón y medio de dólares que ya está gravando de un modo intolerable a los pueblos del Tercer Mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Cada año se destruye para siempre una superficie de bosque tropical, equivalente a las tres cuartas partes del territorio de Corea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Mal en Peor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta que surge ante un cuadro semejante de la realidad existente 15 años atrás es si las cosas han mejorado o empeorado. Por desgracia, es casi seguro de que en ningún rubro hay avances positivos. Más bien, en todos estos aspectos los males descritos parecen haber aumentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es viable el mundo, si no se detienen estos procesos, y muchos otros de naturaleza semejante? No. No lo es. Por esta vía la especie humana está condenada. Las generaciones jóvenes y las que siguen llegando se están encontrando con una verdadera bancarrota planetaria. Los últimos desastres naturales sugieren o subrayan esto mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los chilenos tendemos a no ver esta realidad, encerrados como estamos en una especie de isla que hasta hoy, a pesar de los progresos en el transporte y en todo tipo de comunicaciones, sigue existiendo y condicionando nuestra manera de pensar y nuestra forma de ver el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo Encontrar un Camino?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Será necesario reflexionar más sobre esta situación y ver si existe algún modo de revertir estas tendencias negativas; preguntarnos si hay un camino que saque a la humanidad del atolladero en que está. Esto obliga a establecer algunas premisas previas, que den sustento y perfil a lo que se busca. Veamos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El llamado "pensamiento único", cristalizado en el "Consenso de Washington" y que hoy es denunciado bajo el nombre de "neoliberalismo" no es la solución. Está fracasando todos los días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, cualquier construcción futura debe partir del mundo que ese pensamiento configuró, pues es a partir de su herencia que se construirán las nuevas soluciones y se harán las correcciones correspondientes. No hay marcha atrás en la evolución política y social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo anterior obliga a respetar aquellos aspectos positivos que el pensamiento fracasado deja, pues, a pesar de ello, acertó en algunas críticas a lo que había antes (macrocefalia del Estado, con simultánea minusvaloración de la empresa privada, y descuido en el manejo global de las finanzas, por ejemplo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma, en el fondo se trata de construir sobre todo lo positivo que encontremos, eliminando, sin violencia (¡que sólo agravaría las cosas!), lo negativo, lo que objetivamente sea un obstáculo al desarrollo humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Reformar el “Consenso”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este sólo esquema da una idea del trabajo a realizar. Hay que comenzar por un estudio cuidadoso y crítico de los puntos fundamentales del mencionado "consenso", con el fin de discernir lo positivo de lo negativo y, también, sus muchas carencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adelantemos algo. Citaré una enumeración de los postulados del "consenso". Ellos serían:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) Establecer una firme disciplina presupuestaria o fiscal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2) Cambiar las prioridades del gasto público, pasando de áreas menos productivas a educación, salud e infraestructura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3) Llevar a cabo una reforma fiscal estableciendo bases imponibles más amplias (más contribuyentes) y tipos marginales moderados (menos exentos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4) Liberalización financiera, especialmente mediante el establecimiento de tasas de interés positivas determinadas por el mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5) Búsqueda y mantenimiento de tipos de cambio competitivos (de preferencia una política de cambio absolutamente libre).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6) Desarrollar políticas de liberalización comercial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7) Mayor apertura a la entrada de inversiones extranjeras directas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8) Privatización de empresas públicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9) Llevar a cabo una profunda desregulación (o disminuir al máximo la intervención del Estado en la marcha de la economía nacional).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10) Garantizar la protección de la propiedad privada.(1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Macrofenómeno de la Globalización&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay otras exposiciones al respecto y hasta enumeraciones distintas, pero creo que esta da una idea de lo que se trata. Hay principios impecables, como el de la disciplina fiscal o el de la priorización del gasto público en educación y salud, al lado de otros muy cuestionables, en los que ronda como fantasma un claro fundamentalismo de mercado. Pero este esquema es el que se ha aplicado y se aplica en el mundo y, en medida importante, en Chile, y sobre él hay que hacer el balance de lo positivo y negativo.&lt;br /&gt;Un estudio paralelo tiene que profundizar el fenómeno de la globalización, que, por estar dominado básicamente por el pensamiento neoliberal, se tiende a creer que ambos son inseparables e idénticos. Eso es un error. La globalización es un macrofenómeno, como lo fue la revolución industrial. En su seno se dan y se seguirán dando luchas ideológicas por dominarlo y organizarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirada Histórica de Conjunto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora hay que bosquejar otro aspecto fundamental a tener en cuenta, a saber, la mirada histórica de conjunto que es necesario dar para tratar de entender la naturaleza profunda de lo que sucede hoy. Recurriré a ideas propias desarrolladas en diversos momentos y que sigo considerando válidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablábamos del "Consenso de Washington de 1989", que define en cierta forma los elementos esenciales del también llamado "pensamiento único" o, más popularmente, "neoliberalismo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es bueno aclarar, como dice Luis Dallanegra Pedraza, que "el denominado ‘consenso’ en realidad, fue un documento adoptado a partir de una reunión realizada en Washington en 1989, entre académicos y economistas norteamericanos, funcionarios de gobierno de ese país y funcionarios del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional." O sea "no fue un consenso de la ‘comunidad internacional’ en un debate amplio sobre las necesidades y las opciones del mundo hacia el Siglo XXI."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mismo autor opina que el famoso listado encarna "10 instrumentos de política para llevar adelante el objetivo de un sistema capitalista mundial basado en la libertad del mercado para operar, donde predominan los más ‘aptos’, en una especie de ‘darwinismo social’, donde la vida social se concibe gobernada por las leyes de la competencia y del conflicto, llevando a una selección natural de la supervivencia del más apto y a la eliminación del más débil."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puede compartir o no este juicio, que muestra, en todo caso, el lugar de los pobres ("débiles" ¡a eliminar!), pero lo cierto es que el mencionado consenso no nació de la nada, sino que vino a cristalizar o precisar ideas que venían siendo trabajadas desde hacía mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque el hecho es conocido, ha quedado como perdida en el pasado la acción de Friedrich von Hayek al fundar la Sociedad Mont Pelerin en 1947. Este autor alemán y la mencionada Sociedad diseñaron en la década de los 40 del siglo XX los principios llamados hoy "neoliberales". Este dato es importante: el pensamiento neoliberal no nace con la caída del Muro de Berlín en 1989. Tampoco es hijo de la globalización. Es un hijo algo tardío de la era industrial y del debate entre las diversas ideologías que trataban de dominarla y organizarla. Y esto nos lleva precisamente a tratar de ver lo sucedido en ese período, antecedente inmediato y directo del período en que estamos ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diremos ahora sólo lo esencial: las ideologías que conocimos en los años 30 a 70 del siglo pasado se formularon con la pretensión de organizar la sociedad industrial. Hoy han ido perdiendo vigencia en la forma en que fueron formuladas, porque la realidad de dicha sociedad ha ido cambiando cada vez más aceleradamente. Ahora lo que tenemos por delante cada día más es una emergente Sociedad de la Información y del Conocimiento en un mundo globalizado. Para esta realidad aún no existen respuestas claras y por eso, en parte, se sigue recurriendo a las viejas herramientas ideológicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las Propuestas del Futuro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los efectos prácticos, entonces, ya no estamos en la sociedad industrial. Rasgos de ese mundo seguirán siempre presentes, como quedan rasgos de la sociedad agrícola también, pero aspectos esenciales suyos, como las fábricas llenas de obreros no calificados y mal pagados que conformaban ese proletariado que Marx veía como la clase portadora de las esperanzas de la humanidad, están en vías de extinción. El progreso tecnológico, al continuar adelante, ha creado también procesos productivos cada vez más automatizados y robotizados, reemplazando progresivamente esa vieja mano de obra por máquinas manejadas por unos pocos expertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto explica la pérdida de peso real en la vida política de aquellas fuerzas que se quedaron con el discurso antiguo y no se dieron el trabajo de mirar la realidad tal cual se les presentaba. Hoy no salen de una condición muy minoritaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dicho nos ofrece una pista importante: no hay todavía respuestas definidas y con perfiles propios al macrofenómeno de la globalización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1985, o sea, hace veinte años, Michail Gorbachov asumió el mando supremo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la URSS. Con gran audacia, hizo un intento de "salvar" el socialismo existente mediante la aplicación de dos ideas-fuerza, de las que debían desprenderse enormes consecuencias: 1) la "perestroika", o reforma de la economía y del Estado, y 2) la "glasnost", o transparencia, o también apertura y democratización. Todos sabemos lo sucedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una Respuesta Inútil&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era demasiado tarde. La realidad de fondo ya era otra en el mundo. El socialismo realmente existente había sido creado para una situación que estaba siendo superada en el mundo desarrollado e, incluso, en algunas partes no desarrolladas, pero emergentes. Más que fracasada, entonces, la respuesta soviética estaba superada, por totalitaria y por haber desaparecido la sociedad para la que había sido pensada y desarrollada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1989 se produjo la caída del Muro de Berlín y el colapso de los regímenes comunistas de Europa del Este. En Estados Unidos numerosos dirigentes cantaron victoria, pues se creyeron triunfantes absolutos, llegando a proclamar el propio "fin de la Historia" (Francis Fukuyama). El mundo había resuelto sus contradicciones y un solo sistema había triunfado ¡para siempre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Personalmente, nunca vimos las cosas así. Habíamos seguido muy de cerca los procesos europeos y mundiales y pensábamos que los sistemas totalitarios habían dejado de ser viables ante los "forados" abiertos por el avance de las tecnologías comunicacionales. Desde mi llegada a Alemania en 1973 y mis reiteradas visitas al Este de Berlín, creí que el régimen allí instalado se desplomaría. No tenían cómo atajar los vientos de libertad que se filtraban por una frontera física que ya no servía. Pero tampoco creí en una victoria absoluta norteamericana. Lo sería por un momento, quizá, pero su camino no me parecía capaz de asegurarle bienestar a su propia población y menos al resto del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me atrevo a decir que desde 1990 hasta ahora estamos todos reconcursando, puesto que andamos buscando las respuestas para la nueva realidad, que ya no pueden ser las mismas de antes. Esto explica, en parte, los debilitamientos espirituales, los desalientos y hasta los desplomes sufridos por prácticamente todas las fuerzas políticas contemporáneas, generando inseguridad en sus adherentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos deberemos internar, en un siguiente artículo, en el espinoso panorama político chileno. Tener como telón de fondo lo que hemos reseñado me parece fundamental.&lt;br /&gt;---------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NOTA AL PIE:&lt;br /&gt; (1) Este punteo, completado con otras fuentes, está tomado de: DELLANEGRA PEDRAZA, Luis, El Consenso de Washington de 1989, http://www.geocities.com/luisdallanegra/Amlat/conswash.htm) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17354927-113063352767502666?l=ottoboyetextos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/feeds/113063352767502666/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17354927&amp;postID=113063352767502666' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/113063352767502666'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/113063352767502666'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/2005/10/la-necesidad-de-una-renovacin.html' title='LA NECESIDAD DE UNA RENOVACIÓN IDEOLÓGICA Y POLÍTICA MUNDIAL'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10007382897585413066</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17354927.post-113063122829774447</id><published>2005-10-20T17:07:00.000-07:00</published><updated>2005-10-29T21:47:57.606-07:00</updated><title type='text'>DERECHO DE LAS PERSONAS</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;02/02/2005&lt;br /&gt;(Informe N. 448 de &lt;a href="http://www.asuntospublicos.org"&gt;www.asuntospublicos.org&lt;/a&gt;) (1)&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;-------------&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Consideraciones Históricas Previas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay, para comenzar, una dimensión histórica que no podemos eludir. En efecto, hablamos sobre el derecho de las personas en un momento crucial, en un país concreto, que ha vivido una experiencia traumática en el pasado reciente y que sigue haciendo su catarsis para ahuyentar, por decirlo de alguna manera, los malos espíritus, y dar un salto positivo hacia adelante en su desarrollo integral como nación. Se trata de un país, por lo demás, al que le está yendo bien en otros aspectos y que, pese a ello, tiene estas heridas todavía abiertas. No es, por lo tanto, un tema menor y nadie sabe cuándo quedará resuelto definitivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quizás nunca?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo sabemos, pero, habiendo conocido muy de cerca la experiencia alemana y europea, puedo vaticinar que en este asunto hay a lo menos para largo. Podrá agotarse hasta el último recurso jurídico, pero quedará siempre un vasto campo para las diversas formas de cine, de literatura, de trabajo histórico y debate académico. Creo que el país no encontrará descanso en esto hasta que sienta en lo profundo que el “nunca más” que busca sea verdaderamente eso: nunca más. Y para esto se necesitará seguramente el paso de varias generaciones por el escenario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe también una reflexión, aparentemente formal, relativa al título de este artículo, que puede arrojar igualmente luz sobre el fondo o contenido mismo de este tema. Sus puntos principales son:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero: Se quiere, evidentemente, ir más allá de la formulación tradicional de “los derechos humanos”. Incluyéndolos, por cierto, busca avanzar en la reflexión a fases necesarias de mayor desarrollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo: Considerando que las personas son seres humanos con derechos propios de su condición de tal, este título da como sabido y aceptado que la sustancia, alma y corazón de una democracia auténtica es el respeto a los derechos humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercero: Aquí se trata de reflexionar, entonces, sobre el derecho o normativa que pueda asegurar ese respeto, conscientes de que no basta la proclamación de un derecho. Para asegurar su respeto se requiere, a lo menos, de dos cosas: 1) una institucionalidad jurídica que, inmediatamente después de definir cada derecho, establezca los mecanismos para garantizar su ejercicio práctico y, también, 2) una cultura especial, centrada en la vida y el respeto a la dignidad de las personas, que esté ampliamente difundida y encarnada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuarto: En suma, como deberemos hablar de un derecho que garantice la existencia y práctica de los derechos humanos, --¡y de todos los derechos humanos!--, aquí comenzarán, sin duda, los problemas, porque podría hoy parecernos casi fácil hacer esto con los derechos políticos, mientras no nos resultará igual esta tarea respecto de los derechos económicos, sociales y culturales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Democracia y el Derecho de las Personas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dante Caputo, ex canciller argentino, afirmó hace poco en un informe del PNUD titulado “La democracia en América Latina. Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos”, que en esta parte del mundo “no hay malestar con la democracia, pero hay malestar en la democracia”(2). Esta precisión es iluminadora, porque permite sugerir que el derecho de las personas no está suficientemente garantizado en nuestro continente y que esta podría ser la causa principal de la existencia de dicho malestar. De esta manera, no se estaría hoy objetando la idea de la democracia, sino la insuficiente práctica de la misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una sospecha a investigar en el caso chileno tendrá que ser, en este contexto, la que se expresa aquí: hay derechos de las personas que pueden estar muy bien formulados y proclamados, pero tal vez no suficientemente garantizados o protegidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al respecto contaré una experiencia personal. Me correspondió, poco después de 1980, participar en un proyecto en el cual expertos europeos analizaron la nueva constitución chilena que había sido sometida a plebiscito hacía poco e iba a entrar en vigencia en breve lapso. Recuerdo claramente la conclusión de un trabajo respecto al tema que estamos tratando: los derechos humanos aparecen mejor definidos en la nueva Carta Fundamental que en la Constitución de 1925, con más amplitud y detalles, pero, en los mecanismos para resguardarlos, la de 1980 se debilita claramente. No es el momento de abundar respecto de los motivos por lo que esto sucedió. Sólo quiero afirmar que este es un punto a revisar a fondo en la actualidad, pues debe estar en la base de una mejoría en este campo y del esfuerzo por hacer retroceder el “malestar en la democracia” de que hablaba Caputo y que, sin duda, existe también en vastos sectores de nuestro país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Derechos Políticos y Económico-Sociales en Chile&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chile es un país donde se debate y cuestiona permanentemente el sistema político que tenemos. Es algo que recorre toda su historia. La lucha por establecer y ampliar constantemente los derechos políticos de los ciudadanos constituye un capítulo que habrá atravesado pronto doscientos años completos. El siglo XIX fue poco a poco abriéndole camino a los mismos, en medio de batallas políticas que, a veces, llegaron hasta el estallido de graves guerras civiles. Recordemos 1851, 1859, 1891...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el siglo XX la llamada “cuestión social” agregó un ingrediente más al debate y, a ratos, llegó a opacar la lucha por los derechos políticos, poniendo sobre el tapete el crucial tema de los derechos sociales y económicos de las personas. Pese a ello, en el terreno de los derechos políticos siguieron sucediendo cosas importantes. Así, la participación ciudadana en los procesos electorales fue creciendo, hasta llegar a acelerarse fuertemente con la incorporación de la mujer al ejercicio del sufragio y con la gran reforma de 1958 que introdujo la cédula única, que prácticamente acabó con la práctica distorsionante del cohecho. El proceso no terminó ahí, pues más adelante se amplió el derecho de sufragio a los jóvenes que cumplieran 18 años y también a los analfabetos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, en este momento, se debaten reformas constitucionales y políticas, por un lado, y, por el otro, se analiza la situación como lo estamos haciendo aquí, o como se hace a través del debate elevado y reposado en encuentros y seminarios académicos. Se va creando, así, una “matriz de opinión” favorable al perfeccionamiento de los mecanismos democráticos, entre los cuales figuran –y figurarán siempre—los que procuran proteger el derecho de las personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desarrollo Humano y Derecho de las Personas: el Informe del PNUD&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unas semanas el PNUD presentó en Santiago su quinto informe sobre desarrollo humano en Chile. Sus conclusiones corroboran la necesidad de ese esfuerzo y se relacionan, aunque no se exprese, con el tema que estamos tratando. Quiero mencionar algunos puntos clave de ese informe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su conclusión principal ya habla por sí sola: “Para aprovechar las nuevas oportunidades de Chile se requiere más poder para todos”, dice. ¡Más poder para todos...! Esto plantea un tema de distribución y participación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Informe revela también que una mayoría de los chilenos piensa que el país es más poderoso que antes y quiere participar personal y colectivamente de las nuevas oportunidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta quinta versión, el Informe sigue tomándole el pulso a la opinión pública y abriendo debate sobre los desafíos más urgentes que pueden permitir a la gente vivir una vida mejor, más plena y creativa. Esto sólo puede conseguirse en la medida en que los derechos económicos, sociales y culturales de las personas no queden en letra muerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Informe del PNUD puede ayudar a esto al tomar la óptica del poder en toda su amplitud, desde las relaciones ciudadano-gobierno hasta las relaciones familiares y de pareja, pasando por las relaciones laborales, de los distintos grupos de poder político y económico, y de las instituciones que promueven o coartan las posibilidades de la gente. Desde la óptica del Informe, el poder no es una lucha en la que unos ganan lo que inevitablemente pierden los otros. Se puede crear socialmente y puede aumentar para todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las opiniones recogidas en el informe corroboran que el país está preparado para hablar sobre el poder. La encuesta del PNUD da cuenta de que los chilenos tienen hoy una mayor capacidad para procesar los conflictos propios de toda sociedad: un 42% opina que hay que dejar que se muestren los conflictos, frente a un 28 por ciento que mantenía la misma opinión en 2001. Esto remite a la experiencia de los últimos años, donde el país ha sido capaz de procesar con éxito diversas situaciones que han tensionado el debate público reconociendo las oportunidades latentes en esas crisis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hoy se instalan relaciones más horizontales, especialmente en los ámbitos de la familia, el consumo y el trabajo”, dice el informe. Una transformación importante se percibe en el acceso de las mujeres al poder. Los hombres, por su parte, resienten este acceso, pero no logran elaborar un discurso propio sobre la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Obstáculos que Persisten&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eugenio Ortega, coordinador del informe, señala: “Esta voluntad de acción libre, reflexiva e innovadora – propia de un Chile que se moderniza y tiene ganas de ser más – requiere que se remuevan los obstáculos culturales e institucionales que le impone una distribución muy desigual del poder. Hoy las personas quieren ser más y mejores y para ello quieren ser protagonistas de los proyectos personales y colectivos en los que se involucran, no meros espectadores o beneficiarios”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Digamos todavía que el Informe, que merece una atenta lectura, entra en el terreno de definir quiénes son los más poderosos en el país. En ese sentido señala que la elite no es un grupo homogéneo en términos valóricos, y que tampoco todos sus miembros comparten la misma mirada sobre los desafíos del país. Y aunque tiene una gran capacidad de establecer relaciones entre sus miembros, no pasa lo mismo con el resto de la sociedad. Más bien, debe enfrentar su tendencia de cerrarse sobre sí misma. Esto implica que para ser parte de la elite parecen tener todavía más peso las relaciones familiares y las influencias que las capacidades y la trayectoria personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los medios de comunicación son los más poderosos de todos. Según los datos disponibles, esta opinión parece estar basada en la creciente capacidad de los medios de comunicación – especialmente, la televisión – para crear condiciones de mayor transparencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de los medios de comunicación, se ubican los ministerios del área económica y los grandes grupos económicos. En contraste, no habría una sociedad civil poderosa, lo que se refleja en que los sindicatos, los colegios profesionales y las ONG ocupan los últimos lugares de la medición del poder hecha, dicho sea de paso, a través de un nuevo instrumento creado y llamado “Poderómetro”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, el principal mensaje que deja el informe es resumido por su coordinador diciendo que “una sociedad no incrementará su desarrollo humano si sus miembros no están dotados, cada uno, de capacidades de acción. En Chile esto requiere reducir la desigualdad, que es una limitación de capacidades de acción que restringen las posibilidades de realizar las aspiraciones personales y colectivas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volviendo al Concepto de Democracia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dicho nos conduce de nuevo al concepto de democracia y a un punto muy sensible, el de la inclusión integral de los ciudadanos. Es cierto que a veces la multiplicidad de ángulos teóricos para analizar esta idea puede perdernos, pero hay que tratar de llegar a la esencia de la misma para poder avanzar en los esfuerzos por aplicarla mejor y recorrer un camino de su fortalecimiento y no de su destrucción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo a la rica historia política chilena. Recordemos octubre de 1969. Se produce un hecho grave: un general se acuartela en el Regimiento Tacna y le hace exigencias al gobierno. El hecho se soluciona sin su caída, pero hasta diciembre se producen situaciones puntuales peligrosas. Entonces habla el Comité Permanente del Episcopado chileno y al advertir que hay que defender la democracia se permite definirla como "participación amplia del pueblo en las tareas y bienes de la nación". Creo que si no hubiese pasado virtualmente inadvertida en ese momento y se la hubiese tomado en serio, el destino entero de Chile podría haber sido otro, desde luego menos traumático para todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero eso es especulación histórica y pasado. En este presente en que estamos, que es lo real que tenemos, detengámonos un poco en los elementos de esta definición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes que nada, la democracia es “participación”, lo que el informe del PNUD que hemos citado muestra a los chilenos queriendo participar del mayor poder que hoy existe en la sociedad chilena como consecuencia de su desarrollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no es una participación de unos pocos, sino que debe ser “amplia”, o sea, intrínsecamente inclusiva. La exclusión social, política, cultural y económica atenta contra la esencia de la convivencia democrática y, por ende, contra el derecho de las personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sujeto de la democracia es el “pueblo”, o sea, todos los habitantes de un país y de una nación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo interesante viene a continuación, en el contenido de la participación. La definición se refiere a “tareas y bienes de la nación” y esto merece comentarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el primer lugar se coloca una referencia a “las tareas de la nación”. Esto habla de una responsabilidad que tienen todos los ciudadanos de construir la democracia día a día. Aquí se hace presente el poder político, que es, ante todo, una tarea, un servicio a la comunidad, para ordenar su funcionamiento e impedir los desequilibrios que se producen cuando la libertad se confunde con libertinaje y anarquía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La participación en “los bienes de la nación” se coloca en segundo lugar, como señalando que su existencia depende del cumplimiento de determinadas tareas capaces de crearlos, de producirlos. Por eso, con “bienes” se señala todo lo que se produce en una sociedad, sea material o espiritual (cultural, religioso, etc.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma, una definición rica en contenido y que apunta a elementos esenciales, cuya implementación da origen a una construcción formal que a veces confundimos con la democracia en sí. La institucionalidad que trata de hacer carne la idea democrática no es la democracia en sí misma, sino la forma que la sociedad establece para tratar de hacerla realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es casi seguro que en materia de una institucionalidad jurídica para asegurar el derecho de las personas falta mucho por hacer. No soy experto, pero creo que las carencias, que las hay, no son totales ni absolutas. Chile ha suscrito pactos internacionales que son leyes de la República. Hoy tenemos de nuevo un poder judicial que comienza a asumir su rol de garante del derecho de las personas. Antiguas impunidades comienzan a retroceder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué es lo que Falta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez el punto más neurálgico esté en el ámbito de la cultura general del país. Es en la cabeza de cada cual donde descansa, en definitiva, el destino del derecho de las personas. Es la actitud que nace de lo que tenemos en la cabeza la que termina protegiendo o desprotegiendo ese derecho. Es en una decisión de la voluntad para ejercer nuestros derechos donde radica su posibilidad de hacerlo efectivo. Subrayo esto, porque el abuso se perfecciona con demasiada frecuencia con la cooperación del abusado. La víctima, cuando no es eliminada o atacada sorpresivamente y sin posibilidad alguna de reacción, suele cooperar con su asentimiento, con su silencio, con su falta de resistencia, a que el mal que se le está haciendo termine por realizarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por esta razón es tan importante la idea de ciudadanía, de pertenencia a una comunidad en la que tomamos activamente parte. Somos responsables de lo que sucede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto nos lleva a una observación final. No tengo duda alguna de que los tiempos que estamos viviendo en Chile son propicios para avanzar en el desarrollo del derecho de las personas. Hay una conciencia más despierta de la dignidad humana de todos, que favorecerá los esfuerzos que se hagan por establecer un sistema político-jurídico que resguarde más eficazmente los derechos de la persona. Pero no hay que hacerse ilusiones ni cantar victoria antes de tiempo. Queda un largo trecho por delante en la lucha por mejorar la calidad de la democracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, dicho todo esto, comprobamos que estamos ante una tarea infinita. A participar en ella estamos permanentemente invitados y desafiados. La respuesta está en nosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NOTA AL PIE:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1) Este informe ha sido elaborado sobre la base de la exposición hecha por el autor en el Seminario Internacional sobre “Calidad de la Democracia” realizado en Viña del Mar el 28 y 29 de enero de 2005 y auspiciado por la Municipalidad de Viña del Mar, la Universidad Autónoma del Sur, la Universidad de Viña del Mar y la Embajada del Reino Unido.&lt;br /&gt;(2) Cf. PNUD: La democracia en América Latina. Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos, p.19&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17354927-113063122829774447?l=ottoboyetextos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/feeds/113063122829774447/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17354927&amp;postID=113063122829774447' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/113063122829774447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/113063122829774447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/2005/10/derecho-de-las-personas.html' title='DERECHO DE LAS PERSONAS'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10007382897585413066</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17354927.post-112943068564683821</id><published>2005-10-15T19:38:00.000-07:00</published><updated>2005-10-15T19:44:45.656-07:00</updated><title type='text'>DISCURSO DE APERTURA DE ETAPA PREPARATORIA DE LA XXIX REUNIÓN ORDINARIA DEL CONSEJO LATINOAMERICANO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Caracas, 24 de noviembre de 2003&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señoras y Señores representantes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es la última vez que intervengo para inaugurar esta fase técnica del Consejo Latinoamericano. Para mí, es hora de balances y conclusiones, surgidos de una experiencia de cuatro años a cargo de este organismo multilateral. Para ustedes, hora de decisiones sobre el futuro del SELA, comenzando por la elección de mi sucesora o sucesor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo que me corresponde, creo que todos podrán estar de acuerdo conmigo si parto diciéndoles que estos años no fueron fáciles, tanto para el SELA, como para la realidad que refleja, esto es, la totalidad de la vida de ALC.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzaré por destacar la condicionante influencia de la política en la economía. Hubo en numerosos países de la región cambios democráticos normales, con sendas elecciones presidenciales y parlamentarias. Pero, también, hubo tensiones tan graves, que precipitaron algunas caídas sonadas, que, por fortuna, tuvieron siempre salidas democráticas. No deja de ser notable este hecho para un continente que, durante toda su historia anterior, nunca vivió con tantos sistemas democráticos funcionando simultáneamente como ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no nos engañemos. Falta mucho todavía para que podamos hablar de una región políticamente consolidada en la democracia, entendida como la participación amplia del pueblo en las tareas y los bienes de la nación, o como genuina forma política, representativa y participativa, de los pueblos. Hay diferencias en la misma manera de entender este sistema y prácticas muy diversas y no siempre claras. Queda mucho por hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la economía estos años fueron complicados. En efecto, prácticamente a partir de 1998, las economías de ALC han mostrado un desempeño errático de sus principales indicadores económicos. Dos de ellos tienen importantes repercusiones: el producto interno bruto o PIB, y el producto interno bruto per cápita (PIB/pc). El primero evidencia un alicaído crecimiento de la producción total de tan solo 0.9% como promedio anual, mientras el segundo muestra una contracción de -0.5%. Estos valores han permitido hablar de "media década perdida". Podría profundizar más, pero lo dicho basta para apoyar la sensación de haber atravesado por grandes dificultades en este período.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasando al SELA debo comenzar por señalar algunos logros generales en su funcionamiento. Veo cuatro realidades dignas de destacar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera estuvo en la infraestructura. Haber logrado recuperar la sede, mediante su reconstrucción total en tiempo record de seis meses, constituyó un hecho mayor, que contribuyó a mejorar rápidamente la calidad del trabajo de la Secretaría. Su personal y todos los Estados Miembros del SELA han contraído una deuda de gratitud con el Gobierno de Venezuela y, en especial, con su Presidente, que tomó la decisión en el momento en que tuve la oportunidad de plantearle el problema que se había creado con el devastador incendio de su sede. La entrevista tuvo lugar el 8 de febrero de 2001 en la Casona. La resolución fue instantánea y los exigentes plazos que en ese mismo momento se fijaron fueron escrupulosamente cumplidos. La sede reconstruida, en la que estamos ahora, fue reinaugurada por el Presidente Chávez el 24 de julio de 2001 en acto solemne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda realidad a destacar está en la renovación del equipo internacional. Creo que pasamos de uno muy bueno, pero que estaba completando sus respectivos períodos y no podía seguir, a otro excelente que me acompañó en forma óptima durante parte de mi mandato y que, con total solvencia profesional, podrá secundar de la misma forma a mi sucesora o sucesor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tercera estuvo en una dimensión que me atrevo a calificar de espiritual y de clave para la marcha de estos cuatro años. Me refiero a una cierta mística de trabajo que llevó al personal, en general, a hacer sacrificios de todo tipo con tal de asegurar que la Secretaría siguiera funcionando inclusive en momentos en que debiera haber paralizado sus tareas por falta de recursos. Le rindo el más emocionado de los homenajes a todos los que participaron en este esfuerzo. La región entera puede enorgullecerse de este equipo que trabaja por abrirle mejores horizontes a todo el conjunto. No se cuenta todos los días con un activo humano de esta calidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuarta realidad se encuentra en la presencia pública. El SELA se hizo presente, en medio de sus dificultades, en numerosos foros a los que fue invitado. Creo, sin falsa modestia, que los pocos que llevamos la voz del SELA fuera de su sede, lo colocamos en un nivel que siempre recibió reconocimientos múltiples, por la calidad de sus presentaciones, el acierto de sus pronósticos, el profesionalismo en la organización de eventos y en las asesorías solicitadas. La presencia también creció cuando hicimos esfuerzos, en algunos casos muy exitosos, para convencer al mundo académico de la necesidad de hacer un esfuerzo creciente y sistemático para "pensar la integración". No menos importante fue la presencia del SELA a través de INTERNET. Su página web, que fue sustancialmente perfeccionada, ha aumentado constantemente el número de sus usuarios. El listado de receptores de correo electrónico diario con informaciones relevantes de la región crece permanentemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasando ahora a las reestructuraciones, sucede que al hacerme cargo del SELA estaba vigente la acordada en 1998, en la que había tomado parte como Embajador de Chile en Venezuela y ahora, cuando dejo el cargo, existe un nuevo proceso reestructurador en marcha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto al proceso que culminaba con mi nombramiento, el mismo quedó inconcluso. El componente de la reducción de una parte del personal no se logró totalmente debido a la falta de recursos. Pienso también que debió esperarse un tiempo mayor para evaluarlo, porque tener a un organismo sometido a sucesivos y continuos esfuerzos de esta naturaleza puede matarlo en medio del camino, más todavía cuando quienes acuerdan las medidas son los primeros en no cumplirlas al no proporcionar los recursos que se necesitan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto al segundo y actual proceso reestructurador, algunas medidas de este Secretario que se va, lograron avanzar un poco, pero, otra vez, están en parte paralizadas a la espera de los recursos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Refiriéndome ahora al Programa de Trabajo vale la pena destacar que, a pesar de muchas de las limitaciones señaladas ha existido un alto porcentaje de cumplimiento del mismo. Incluso logramos este año producir y publicar, conjuntamente con la Universidad Autónoma de México, tres libros sobre comercio y desarrollo, seguimiento de la Cumbre de Doha y un análisis sobre el ALCA. No debe sacarse de aquí la liviana conclusión de que el SELA podría funcionar entonces con un presupuesto aún menor que el actual, pues, a lo menos en parte, este resultado se funda en ciertos aportes extra-presupuestarios provenientes de instituciones que cooperan con el SELA. El caso más notable, que me acompañó durante todo el período, se lo debemos a España y a muchos países que participan en el proyecto llamado IBERPYME, que están pagando cuotas para el funcionamiento del mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este breve recuento de aspectos importantes, deseo todavía hacer mención a algunos puntos que tienen incidencia en el trabajo del SELA y que ponen de relieve el lugar que ocupa y puede ocupar en el desarrollo de la región.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las Secretarías Pro Témpore de las Cumbres Iberoamericanas le han pedido al SELA su cooperación. Las dos últimas experiencias a este respecto se tuvieron cuando dichas tareas estuvieron en manos de República Dominicana en 2002 y Bolivia en 2003.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Secretaría Pro Témpore del Grupo de Río, en manos de Perú durante el presente año, le pidió al SELA su cooperación. Aparte de firmarse un Memorando de Entendimiento entre ambas instancias, se realizó todo lo solicitado, incluyendo un mandato presidencial de hacerle seguimiento a sus acuerdos, que también fue extendido a la CEPAL y ALADI.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El SELA aceptó también cooperar con el G-77, realizando en su sede una reunión de los países latinoamericanos que participan en él. Allí también se acordaron mandatos con petición al SELA de hacerle seguimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El SELA consolidó su condición de punto focal de la cooperación regional. Esto quedó particularmente de manifiesto en las Reuniones Ordinarias, la XV y la XVI, de Directores de Cooperación de ALC, realizadas en Montevideo en 2002 y en Panamá en 2003 respectivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El SELA organizó en marzo de 2001, con apoyo del Banco Mundial y la CAF, un importantísimo Taller sobre el tema agrario y la OMC, que le permitió a los presentes, en su mayoría responsables del tema en sus países, intercambiar experiencias y puntos de vista con miras a enfrentar este asunto dentro de un marco de entendimiento y coordinación entre los países de nuestra región.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cumplir nuestro organismo 25 años de existencia se realizó un panel con presencia de sus ex Secretarios Permanentes. Sus intervenciones tienen la mayor de las vigencias, porque ilustran de modo elocuente el potencial, mal utilizado hasta ahora por los Estados Miembros, que tiene el SELA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un Taller que organizamos para reflexionar sobre la región y el papel del SELA en 2001, al final del mismo, un participante, que ha sido dos veces Vice-Ministro de Relaciones Exteriores de su país señaló: "Si nuestros Ministros de Relaciones Exteriores hubiesen estado aquí presentes escuchando atentamente el debate que hemos tenido, habrían decidido sin vacilar potenciar al SELA en vez de debilitarlo, como se ha estado haciendo desde hace varios años."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última mención me conduce a la reflexión final. El SELA no fue una creación caprichosa de la región. Obedecía a una necesidad que persiste: la de tener un foro propio, económico ciertamente, pero con sus dimensiones políticas siempre presentes, donde la región como tal pudiese pensarse a sí misma, coordinarse a sí misma y construir paso a paso su indiscutible identidad. La señal que se ha estado dando después con el debilitamiento del SELA es mala -¡¡muy, pero muy mala!!- para la región. Mi llamado, al terminar el mandato que todos los Estados Miembros, sin excepción, me dieron por aclamación, es a detener este pésimo curso de acción y a devolverle al SELA su fuerza original. Este llamado arranca de una sabiduría popular sencilla, pero profunda, que expresara, en versos inolvidables, el gaucho Martín Fierro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Los hermanos sean unidos,&lt;br /&gt;porque esa es la ley primera.&lt;br /&gt;Tengan unión verdadera&lt;br /&gt;en cualquier tiempo que sea.&lt;br /&gt;Porque, si entre ellos pelean,&lt;br /&gt;se los comen los de ajuera."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto ya lo habían dicho los mayas en el Popol-Vuh cuando afirmaron:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Que se llame a todos&lt;br /&gt;que vengan todos&lt;br /&gt;que no se quede ni uno ni dos de nosotros&lt;br /&gt;atrás de los demás."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Nos dejaremos comer por los de afuera? ¿Dejaremos a algunos detrás de los demás? Espero, de todo corazón, que no sea así y que tengamos la sabiduría, el coraje y la decisión de permanecer unidos y de utilizar un instrumento ya probado, el SELA, como el germen de la unión grande que venimos predicando desde los días de la Independencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas gracias&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17354927-112943068564683821?l=ottoboyetextos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/feeds/112943068564683821/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17354927&amp;postID=112943068564683821' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112943068564683821'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112943068564683821'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/2005/10/discurso-de-apertura-de-etapa.html' title='DISCURSO DE APERTURA DE ETAPA PREPARATORIA DE LA XXIX REUNIÓN ORDINARIA DEL CONSEJO LATINOAMERICANO'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10007382897585413066</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17354927.post-112913057752254197</id><published>2005-10-13T08:19:00.000-07:00</published><updated>2005-10-12T08:22:57.536-07:00</updated><title type='text'>CONDECORACION FRANCISCO DE MIRANDA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Discurso al recibir la Condecoración "Orden Francisco de Miranda" en su Primera Clase, otorgada por el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela (Caracas, 10 de diciembre de de 2003).&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sr. Ministro, amigo Roy Chaderton,Señoras y señores embajadores,Amigas y amigos muy queridos del Ministerio de Relaciones Exteriores,Señoras, señores,Amigos todos: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para mí es un grandísimo honor participar en este acto y recibir la Condecoración "Orden Francisco de Miranda" en su primera clase, en la compañía de todos ustedes. Ella viene a unirse a la Condecoración "Orden El Libertador" en su primera clase, recibida cuando terminaba mis funciones de embajador de Chile en Diciembre de 1999.Esta circunstancia, de verme vinculado solemnemente a dos figuras tan grandes de la historia universal y, en especial, de la historia latinoamericana y caribeña, me ha invitado, particularmente en estas horas, a reflexionar sobre aquello que puede atarme o conectarme con estos dos personajes. No me ha costado mucho encontrar una cierta respuesta, puesto que vengo de un país, Chile, que desde los albores de la Independencia desarrolló lazos definitivos e indestructibles con Venezuela. En efecto, precisamente los primeros en crear dichos vínculos fueron Francisco de Miranda, el gran precursor de todo ese vasto proceso y Simón Bolívar, el mayor de los ejecutores de la Independencia de América Latina y el promotor más consecuente de la integración latinoamericana y caribeña. Ambos se relacionaron con Bernardo O´Higgins, la figura más relevante de la Independencia de Chile. Sus contactos con Miranda se produjeron al finalizar el siglo XVIII. Con Bolívar se dieron por ese mismo tiempo, pero también después de Ayacucho, en Lima, estando el chileno ya exilado. Se agregaron después, de diversas maneras y en esta misma línea de hechos vinculantes, grandes figuras, como el chileno Cortés de Madariaga, que actuó desde un balcón que está a metros de distancia de este lugar donde estamos ahora, en los momentos decisivos del primer acto de independencia por parte de los venezolanos; o como Simón Rodríguez, el maestro del Libertador, que dejó huellas de su sabiduría, lamentablemente poco difundidas, en Chile, en las ciudades Concepción y Valparaíso (de paso, mi ciudad natal); o como el grandioso Andrés Bello, que contribuyó como pocos al desarrollo institucional y al establecimiento de un sólido Estado de Derecho en mi país, con efectos perdurables y vigentes hasta hoy. Después siguieron verdaderas oleadas de venezolanos y chilenos que fueron y vinieron en distintos momentos históricos, ya sea para aportar sus conocimientos o para encontrar "asilo contra la opresión", como reza el himno nacional chileno. Efectivamente, hubo venezolanos en Chile y chilenos -¡muchos chilenos!- en Venezuela, que fueron acogidos con afecto e incorporados a la vida normal de los respectivos países, dentro de un espíritu de ejemplar solidaridad.Así se tejió esta red de relaciones que vinculó para siempre a nuestros pueblos y que nada ni nadie puede destruir.Pero, como decía anteriormente, el momento fundacional se produjo en Londres, entre Bernardo O'Higgins y Francisco de Miranda. El futuro padre de la independencia chilena, de 21 años, había tomado clases por unos pocos meses con Miranda, que en ese momento tenía 46 años de edad. En ese breve lapso, el chileno fue empapándose del potente pensamiento del venezolano hasta el punto de prometerle, al despedirse, que dedicaría su vida a luchar por la independencia de su país y de América toda. Lo propio hizo en otro momento Bolívar ante su maestro Simón Rodríguez cuando estaban ambos en Italia. Los precursores hicieron bien su trabajo si juzgamos los resultados posteriores.Pero estos hechos y muchos más, que tuve ocasión de conocer aquí en Caracas gracias a la existencia de historiadores acuciosos que han dedicado su vida a clarificarlos, me mostraron no sólo el mencionado lazo indestructible entre Chile y Venezuela. También me acercaron a una idea por la que he tratado de luchar toda la vida. Me refiero a la integración latinoamericana y caribeña. Nuestros padres fundadores concibieron esa meta y ese ideal y, sobre todo, dieron pasos concretos en esa dirección. Francisco de Miranda influyó en jóvenes de distintas nacionalidades para una misma tarea: liberar a sus pueblos del dominio colonial y crear una América unida. Según José Luis Salcedo Bastardo "el Precursor dio ciertamente a Venezuela la Bandera, estampó su firma en el Acta de la Independencia e inspiró con su ideario la más bella estrofa del Himno Nacional: "Unida con lazos que el cielo formó la América toda existe en Nación". A su vez, Bolívar fue decisivo para lograr dichos fines en Venezuela, su patria natal, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, e intentó también la empresa mayor en 1824, al convocar el Congreso Anfictiónico en Panamá. O'Higgins ayudó desde el gobierno de Chile a enviar tropas a Perú al mando del argentino San Martín, después de haber liberado definitivamente Chile con su invalorable ayuda y la de innumerables argentinos. El chileno partió después al exilio a Perú y cuando vio lo que venía haciendo Bolívar le escribió para ofrecerse a luchar a su lado en las batallas finales que culminaron en Ayacucho. Aunque eso no se concretó, llegó, vestido de civil, a la gran celebración, encabezada por Bolívar, que se hizo en Lima. Ante la pregunta de este último de por qué venía vestido así, cuando era general y debía usar su uniforme, el chileno le contestó que el general O'Higgins había dejado de existir, pues la tarea por la que había llegado a ser hombre de armas había sido culminada por el gran venezolano. "Desde ahora soy y seré simplemente el ciudadano Bernardo O'Higgins", fue su afirmación categórica. Cumplió su palabra hasta su muerte.Son grandes ejemplos que inspiran ideas, cuya fuerza crece cada día más. Tuve la suerte de interiorizarme de ellas, de compartirlas y, en los últimos cuatro años, de intentar avanzar algo en su realización. Conocí al SELA en su versión primera, la CECLA, o Comisión Especial de Coordinación Latinoamericana. Funcionaba con Secretarías Pro Tempore. Un día dejó de actuar y desapareció, aparentemente sin pena ni gloria, hasta que dos países, México y Venezuela, sacaron la lección y tomaron, entre 1974 y 1975, la iniciativa de proponerle a la región constituir una Secretaría Permanente, como pivote y germen de un verdadero "sistema económico latinoamericano". La idea, aceptada por todos, se tradujo en crear un instrumento más sólido y estable, que le sirviera a toda la región, sin excluir a nadie, para avanzar hacia la integración. Así nació el SELA.Ya hablé de mi experiencia en estos cuatro años en el último Consejo Latinoamericano. Creo que todos los presentes me escucharon. No necesito repetir lo que allí dije. Sin embargo, quiero hoy, invocando a Miranda, el primer hombre universal de América Latina, reiterar el llamado a no abandonar este proyecto. Hoy es más necesario que nunca, aunque algunos funcionarios por ahí, demasiado anclados en el mero día a día y de visión chata, pudieran querer verlo eliminado. Quiero reiterar mi llamado a las autoridades políticas, o sea, a quienes tienen la tarea de tomar las grandes decisiones y ordenar su ejecución, para que no claudiquen. La globalización añade hoy el argumento definitivo: este fenómeno, que llegó para quedarse, al revés de las visiones particulares que luchan para apropiarse de él y que siempre vienen y se van, necesita gobernabilidad a nivel planetario. La forma como se está enfrentando la inevitable inserción en ella puede variar, pero destaca, por su sensatez, la creación de grandes bloques de países, que se unen para no ser avasallados y para desarrollarse en forma más armónica y segura. Ahí está la Unión Europea, como el ejemplo más reciente, pero no debemos olvidar jamás que los Estados Unidos partieron como una Federación de 13 colonias y, vía un paciente y hasta doloroso esfuerzo de integración, llegaron a ser la primera potencia del mundo. América Latina y el Caribe han recorrido ya un cierto trecho, pero es imperativo que sus gobernantes no pierdan la gran orientación y hagan mucho más todavía. En la actualidad convergen el MERCOSUR con la Comunidad Andina y CARICOM con el Mercado Común Centroamericano. Esto es magnífico y hay que alentarlo. Pero no debe perderse de vista que la integración mayor es la meta hacia donde debemos ir y que para ello deben prepararse los caminos en forma anticipada. Ahí es donde entra, a mi juicio, el valor insustituible del SELA, que ya es un germen de la gran meta a alcanzar.En este contexto, veo esta condecoración como una distinción al SELA por encima de todo. Yo no trabajé solitariamente estos cuatro años. Tuve una cooperación estrecha de todo el personal. No podría colocar a unos delante de otros, pero sin Chabuca, Zulay, Giovanni, Gabriel, William, José, los dos Antonios, Telasco, Javier, Fernando, Katty, Nelson y, en general, todo el personal del SELA, más algunos que ya se fueron, pero que alcanzaron a trabajar conmigo por un tiempo, como Mayobre, Vacchino y Bayas, lo realizado no habría sido posible. La tarea ha sido comunitaria y el mérito es de todos.Pensamiento y acción se conjugaron en estos cuatro años para lograr algunas cosas. Desde luego, obtuvimos la recuperación de las instalaciones que habían sido destruidas en 1998 por un voraz incendio. Ello fue posible gracias a una decisión del Presidente Chávez, que el SELA y sus Estados Miembros reconocen, han reconocido y deberán reconocer siempre con agradecimiento, puesto que le permitió al organismo resucitar literalmente de las cenizas. A ese paso decisivo se unió el entusiasmo y la dedicación de los funcionarios, del arquitecto, de los trabajadores. Esta acción completa fue, en sí misma, una experiencia de integración y coordinación. El resultado ya todos lo conocen. Cuando inauguramos las reconstruidas instalaciones con el Presidente el día conmemorativo del nacimiento de Bolívar, el 24 de Julio de 2001, me permití transmitir una idea-fuerza: el SELA, pequeño y hasta muchas veces inaparente, era como David, el frágil pastor que derrotó a Goliat, el guerrero cargado de armas y con fama de matón imbatible. Contra todo pronóstico de derrota, al igual que David, el SELA triunfaría y derrotaría a los Goliats que le salen al camino. Fue una inspiración que me regaló una poetisa paraguaya a quien tuve después el privilegio de conocer personalmente. Simultáneamente a esta acción de recuperación de la sede, estuvo la tarea de darle más presencia al SELA de la que ya tenía. Eso motivó las gestiones múltiples ante Presidentes y Cancilleres en las diversas instancias en que ellos participaron. Gracias a ello y al paciente trabajo de la Secretaría, el SELA tiene hoy mandatos del Grupo de Río, del G-77 y de las Cumbres Iberoamericanas. Debiera tener también otros parecidos, como hacerle seguimiento a los acuerdos que van tomando los países de la región y la Unión Europea. Se consolidó también como punto focal de la cooperación en toda la región y de algunos temas, como el de las migraciones.Estoy seguro de que quedan muchas cosas por expresar, pero ya he dicho lo principal. Quiero, por eso, agradecer en nombre del SELA esta Condecoración y hacer votos porque represente un hito positivo y dinamizador de todo lo que el organismo significa para la región. Pido también el más fuerte apoyo para mi sucesor. Hablando por penúltima vez como Secretario Permanente, creo interpretar a todos los Estados Miembros del SELA si le doy las gracias a Ud. Sr. Canciller en nombre de todos ellos por este gesto que a todos nos compromete. Al volver a la vida privada y a una cierta mayor libertad para ver y decir las cosas le reitero a usted y a todos los presentes lo que he dicho en privado: cuenten conmigo en la amistad y en la lucha por las grandes ideas que mueven al mundo y, en especial, a esta región. De mi parte, por la fragmentación y dispersión regional, ¡nada! Por la integración latinoamericana y caribeña, ¡todo!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hasta pronto, entonces, y muchas gracias.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17354927-112913057752254197?l=ottoboyetextos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/feeds/112913057752254197/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17354927&amp;postID=112913057752254197' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112913057752254197'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112913057752254197'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/2005/10/condecoracion-francisco-de-miranda.html' title='CONDECORACION FRANCISCO DE MIRANDA'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10007382897585413066</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17354927.post-112912973094410534</id><published>2005-10-12T08:04:00.000-07:00</published><updated>2005-10-12T08:08:50.956-07:00</updated><title type='text'>ULTIMO DISCURSO EN EL SELA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;(Palabras durante el acto de transmisión del cargo de Secretario Permanente del SELA a su nuevo titular, Embajador Roberto Guarnieri.Caracas, 11 de diciembre de 2003)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ha llegado el momento de hacer entrega de mi cargo de Secretario Permanente del SELA a mi sucesor, hora importante que abre, como ha sucedido siempre, otra etapa en la vida del organismo. Entrego una tarea realizada para que comience otra.Los cuatro años en que ejercí estas funciones transcurrieron velozmente y lo esencial de mis experiencias las expuse en el Consejo Latinoamericano y, también ayer, en el acto en el Ministerio de Relaciones Exteriores en que se me impuso la Orden Francisco de Miranda. Ahora seré breve, porque el tiempo le pertenece a Roberto Guarnieri, quien asume, a partir de este momento, las delicadas tareas de conducir al SELA.Quiero en esta ocasión solamente pedirle a los Estados Miembros que apoyen sólidamente al Secretario Permanente y apliquen respetuosa y creativamente la filosofía de este cargo, que emana del Convenio de Panamá. Hay en él un germen de supranacionalidad altamente prometedor. Se encuentra en el hecho de proteger su independencia mediante una obligación que él contrae, consistente en no poder obedecer instrucciones de ningún país, incluyendo al propio.El Secretario tiene que intentar, en un esfuerzo cotidiano, interpretar los intereses de la región como un todo. Esta es la clave de un futuro esfuerzo de integración real. Yo sé que hay países a los que les cuesta aceptar esto, por estar todavía demasiado anclados en el concepto de soberanía que surgió con la creación de los Estados nacionales. Es obvio que debemos respetarlos escrupulosamente, pero no tenemos por qué darles la razón. Más bien, debemos hacer un paciente y persistente esfuerzo de persuasión para que descubran las ventajas de lo que por ahora temen.Efectivamente, estamos viviendo una era de globalización que inexorablemente debilita ese viejo concepto de soberanía a que he aludido. Hasta ahora no lo elimina, pero lo hace relativo. Piénsese solamente en el impacto de Internet, que hace impensable hoy el cierre de fronteras. Por esta vía se mueven recursos, ideas, imágenes, relaciones humanas en forma creciente, que anteriormente las fronteras policiales podían controlar. O la existencia de una red de satélites de comunicación que sobrevuelan los cielos de todos el planeta y transmiten imágenes y mensajes que cada día es más difícil de interceptar o bloquear. Lo inteligente hoy es integrarse de un modo sistemático y buscando preservar lo esencial de nuestra alma, esto es, los valores culturales propios. Se trata, además, de hacerlo para hacer aportes dentro de la globalización y no para aislarnos de ella, lo que resulta ya algo imposible, inútil y hasta poco inteligente.Termino aquí es última reflexión y reitero: lo importante esta mañana es que hemos llegado bien a este momento y que entrego el cargo a Roberto Guarnieri con la certeza de que sabrá ejercerlo con pericia, para bien de la Secretaría y de la región entera.Repito también mis agradecimientos a todo el personal que me acompañó. Por fortuna tendré la oportunidad de seguir visitándolos, de modo que me ahorro el tener que decirles "adiós", lo que sería muy triste. Solamente les digo, entonces, hasta pronto, deseándoles que pasen unas hermosas Navidades y que el año 2004 les traiga cosas buenas.A los representantes diplomáticos también les expreso estos mismos deseos, en la esperanza de seguir viéndolos para practicar la buena amistad de ciudadanos latinoamericanos y caribeños que debemos llegar a ser más temprano que tarde, sin barreras formales que nos separen.Finalmente, quiero agradecer la presencia destacada del Canciller de Venezuela, mi amigo Roy Chaderton. Ella subraya el gran apoyo de su país al SELA y para mí significa un gesto que trasciende fronteras y que nunca olvidaré. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hasta la vista, entonces. Mil gracias a todos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17354927-112912973094410534?l=ottoboyetextos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/feeds/112912973094410534/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17354927&amp;postID=112912973094410534' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112912973094410534'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112912973094410534'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/2005/10/ultimo-discurso-en-el-sela.html' title='ULTIMO DISCURSO EN EL SELA'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10007382897585413066</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17354927.post-112904319325177853</id><published>2005-10-11T07:53:00.000-07:00</published><updated>2005-10-12T08:28:12.553-07:00</updated><title type='text'>DISCURSO DE DESPEDIDA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Intervención durante la Etapa Ministerial (Caracas, 25 de noviembre de 2003)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señoras y Señores representantes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta intervención para inaugurar la fase ministerial del Consejo Latinoamericano es la última que haré ante esta instancia máxima del SELA. Reviste por eso características múltiples, derivadas de una realidad compleja y cargada de riquezas y hasta contradicciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por de pronto, esta hora tiene mucho de despedida y, como es natural, eso produce sentimientos encontrados. Hay tristezas y alegrías en toda partida. Algo se deja y algo se trata de empezar. Es momento de balances también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de las tristezas, están las muchas emociones encarnadas en los rostros de los compañeros de trabajo a quienes ya no veré cotidianamente, de los amigos hechos aquí, que será difícil encontrar en el futuro, al menos con la frecuencia experimentada hasta ahora y, por último, no menos importante, la no repetición de miles de vivencias que enriquecieron enormemente la experiencia con que llegué hace cuatro años. Hoy tampoco puedo olvidar la tristeza mayor sufrida al perder una hija en fatal accidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, hay indudablemente alegrías. Ellas nacen de los nuevos horizontes que se me abren al retornar a mi patria, de la que he estado ausente en total por casi catorce años, con la satisfacción del deber cumplido aquí en Caracas durante más de ocho años, primero como embajador de Chile en Venezuela y, luego, como Secretario Permanente del SELA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el tema principal es, en esta reunión, el SELA y su futuro. Mañana se elegirá un nuevo Secretario Permanente y comenzará una etapa más del organismo. Esta circunstancia obliga a hacer algunas reflexiones de fondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a hablar con ruda franqueza, por responsabilidad personal y porque el tiempo se le acaba a la región para poder ser "alguien" y no "algo" en el concierto mundial. A lo menos, en lo que respecta a América Latina y el Caribe durante los últimos cuatro años, los Estados Miembros del SELA no han actuado, a mi juicio, a la altura de lo que la gran historia espera de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo digo con la autoridad que me da el hecho de haber dirigido esta organización, verdadero espejo de la región, durante este período de cuatro años, y haber observado muy de cerca a los actores principales. Lamento decirlo. No han estado a la altura. Sin dudar de la buena fe y las excelentes intenciones de todos ellos, de su calidad humana y, en muchos casos, de su brillantez, los he visto débiles y cortos de vista a la hora de las decisiones colectivas y comunitarias. Les ha faltado esa voluntad política que ha hecho grandes a otras naciones y pueblos para dar pasos históricos. Por eso, aunque no lo quieran, van a ser responsables ante las generaciones venideras de no haberle dado a esta zona del mundo un horizonte estratégico que la impulse hacia adelante como un todo. La fragmentación y la dependencia serán el resultado de este verdadero pecado de omisión, a menos que se reaccionara aquí y ahora, o sea, en un plazo muy breve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como todos saben, íbamos a llevar a cabo este acto en Panamá, lo que no se pudo por razones perfectamente comprensibles. Haberlo hecho allí le confería al mismo un notable simbolismo. No se trataba solamente de acompañar a este noble país en la celebración de sus 100 años de independencia. Había mucho más que eso. En ese suelo, gracias al genio y la decisión de Simón Bolívar, se llevó a cabo el primer esfuerzo integracionista grande. En efecto, en 1824 se reunió allí el Congreso Anfictiónico, convocado por el Libertador de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Quienes sucedieron a Bolívar y a los demás Libertadores, se olvidaron de la gran visión plasmada en Panamá en un documento que llegó a decir lo siguiente. Cito:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"...el objeto de este pacto perpetuo será sostener en común, defensiva y ofensivamente si fuere necesario, la soberanía e independencia de todas y cada una de las potencias confederadas de América contra toda dominación extranjera; y asegurarse desde ahora para siempre los goces de una paz inalterable y promover al efecto la mejor armonía y buena inteligencia, así entre sus pueblos, ciudadanos y súbditos, respectivamente, como con las demás potencias con quienes deben mantener o entrar en relaciones amistosas..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero también, ahí en Panamá, nació el SELA. El documento que se redactó en ese país merece ser recordado con particular énfasis en este momento, porque, a mi juicio, los representantes de los países presentes en 1975 dieron nacimiento a un verdadero instrumento de emancipación latinoamericana y caribeña, que más tarde, después de ratificarlo y convertirlo en Tratado, algunos quisieron olvidar. Vale la pena señalar que, en el momento de hacerlo, dotaron al organismo de más del doble de los recursos que hoy le acuerdan y que, por desgracia, algunos no le entregan, reduciendo las disponibilidades todavía mucho más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es menester repasar brevemente algunas de las afirmaciones principales del Convenio de Panamá, pues se trata de un tratado vigente, que nos obliga y nos compromete con la región como un todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Firmamos en Panamá -y ratificamos después- que era "necesario establecer un sistema permanente de cooperación económica y social intrarregional, de consulta y coordinación de las posiciones de América Latina, tanto en los organismos internacionales como ante terceros países y agrupaciones de países".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Firmamos en Panamá -y ratificamos después- que era "imprescindible propiciar una mayor unidad de los países de la América Latina, a fin de garantizar acciones solidarias en el terreno de la cooperación económica y social intrarregional, acrecentar el poder de negociación de la región y asegurar que la América Latina ocupe el lugar que legítimamente le corresponde en el seno de la comunidad internacional".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Firmamos también en Panamá -y ratificamos después- que era "conveniente fortalecer y complementar los diversos procesos latinoamericanos de integración, mediante la promoción conjunta de programas y proyectos específicos de desarrollo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Necesito seguir? Son palabras y conceptos vigorosos, que denotan decisión y voluntad política. Creo que bastan -¡hay más, pero los omito ahora!- para demostrar que en 1975 se redactó un documento visionario, de carácter emancipador y se creó una herramienta, el SELA, para avanzar en la dirección allí establecida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lamento decirlo: después no hemos sido dignos de ese compromiso. No lo hemos cumplido. Compromisos que se asumen y no se cumplen. He allí un factor esencial del recurrente subdesarrollo en que nos encontramos y nos movemos, sin salir nunca de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En qué nos hemos enredado en el SELA y en la región? Solo voy a hablar por lo vivido en estos cuatro años en el marco de mi gestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el SELA nos hemos enredado en los temas presupuestarios. He conocido países minuciosos y exigentes para plantear reestructuraciones y recortes en las cuotas y en el presupuesto, que, después de haber obtenido lo que planteaban, no han tenido la delicadeza y la consecuencia de ponerse al día en sus pagos. ¿Qué se puede buenamente pensar de esta conducta? Solamente que, de verdad, quisieran ver desaparecido a este organismo, pero que no se atreven a decirlo explícitamente para no quedar solos en el camino. Entonces optan por irlo asfixiando de a poco, hasta que muera por inanición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos hemos enredado también en las reestructuraciones del SELA. Creo que hemos equivocado el camino al respecto, agravando la crisis, en vez de superarla. Si hubiésemos mantenido el rumbo iniciado en 1998 después del incendio de esta sede en la que estamos, en que se trabajó una reestructuración muy completa, y se hubiesen cumplido los compromisos contraídos en ese momento, el organismo habría recuperado su ritmo. Pero no se esperó prácticamente nada cuando se planteó otra vez, a mi juicio sin fundamentos claros, una nueva reestructuración: otra vez discusiones interminables, recortes presupuestarios, acuerdos largamente negociados que en ocasiones llegaban al mismo punto de donde habían partido, y, lo más terrible y demoledor, nuevos incumplimientos y altos costos para este resultado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasando a la región, en ella nos hemos enredado en algunos conceptos básicos. Integración ya no significa siempre integración latinoamericana y caribeña, que es la que verdaderamente importa para el destino de América Latina y el Caribe como un todo. Con demasiada frecuencia, porque la palabra sigue siendo popular, se la usa para designar acuerdos de libre comercio como el ALCA u otros mecanismos, cuya importancia nadie niega, pero que están muy lejos de ser verdaderos esquemas de integración y, mucho menos, de integración latinoamericana y caribeña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También estamos enredados en la región con el tema institucional. Créanme: aquí existe una crisis que en algún momento va a estallar y de la cual se habla ya en los pasillos de todos los eventos internacionales. Desde hace bastante tiempo se vienen creando instancias desordenadamente, que han ido generando unas redes que terminan confundiendo a nuestros pueblos. Cada Presidente tiene que asistir a varias Cumbres por año y cumplir agendas agobiantes. Lo mismo y mucho más deben hacer los cancilleres. Las Secretarías Pro Témpore generalmente no logran por sí mismas cumplir con todo lo que se les pide o lo consiguen a duras penas. Los aparatos de seguridad tienen, cada vez más, delicadas y agotadoras responsabilidades. ¿Dónde quedan los mecanismos de seguimiento y aplicación de los acuerdos, para darle credibilidad y justificación a estos gigantescos esfuerzos? Generalmente, a pesar de existir, como es el caso del SELA, quedan olvidados. Afortunadamente, tal como en este punto informé ayer en la inauguración de la fase técnica -y repito hoy- hemos avanzado en estos últimos años considerablemente. El Grupo de Río, las Cumbres Iberoamericanas, el núcleo latinoamericano y caribeño del G-77, le han dado tareas de seguimiento al SELA. Sin embargo, antes de utilizar a fondo -y por fin- a esta instancia, que existe desde hace 28 años, ahora, por iniciativa de España, se ha acordado crear otra Secretaría Permanente, exclusivamente iberoamericana. Creo que esto acentúa esta tendencia al desorden institucional y agravará la crisis más temprano que tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí, estas palabras pueden parecer marcadas por una cierta amargura crítica y pesimista, pero es más que un estado de ánimo. Es una convicción basada en hechos que hoy, al dejar este cargo, no podía responsablemente callar. He tratado de servir con absoluta lealtad a todos los países que me eligieron, o sea, a todos los Estados Miembros, incluido uno que se fue sin razones de peso para hacerlo y cuyo asiento vacío señala que lo ha hecho sin cumplir la obligación establecida en el Convenio de Panamá de honrar todos sus compromisos pendientes "antes de notificar su retiro", como lo establece textualmente el Convenio, lo que hace inválida su actitud. Este instrumento no estableció sanciones legales para los deudores, como existen en otros organismos multilaterales, pero este Secretario que termina su mandato no va a dejar, hasta el último segundo, de denunciar estas situaciones graves para la salud moral y espiritual de la región y de las relaciones internacionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero me queda, a pesar de todo lo dicho, optimismo. En nuestra región existen, por fortuna, reservas y energías profundas que no se enredan en la pequeñez de burocracias sin visión ni altura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Están por de pronto los jóvenes, que forman parte de la inmensa mayoría de nuestros pueblos. A ellos, a quienes se usurpan sus derechos cotidianamente, se les impide construir su propio futuro, sin reparar que a ese futuro, el de ellos, nosotros ya no tenemos derecho, puesto que, el que como jóvenes construimos, lo estamos viviendo y sufriendo ahora. Ellos tienen en sus manos la posibilidad de recuperar el tiempo perdido y darle vuelco a la situación. Espero que lo hagan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Están igualmente los pobres, esas multitudes históricamente postergadas. Ellos presienten que su futuro será mejor en una región integrada que defiende sus intereses unida frente a los grandes poderes que han logrado coordinarse e integrarse en otras partes de la tierra. Más temprano que tarde despertarán y derribarán las modorras paralizantes y aletargadoras que aquí he descrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Están las mujeres que calladamente soportaron durante siglos la dominación patriarcal y que hoy se incorporan dispuestas y crecientemente capacitadas para jugar un rol en la construcción de un mundo nuevo. Ellas le darán nuevas fuerzas y perspectivas, alma y corazón, a los esfuerzos integracionistas y al necesario giro hacia una sociedad más justa y solidaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está también la fuerza de las ideas, que se expanden y renuevan día a día, abriendo conciencias ya preparadas para recibirlas. Contra ellas nada puede la fuerza de la violencia y de las voluntades arbitrarias, ni tanques, ni armas mortales, ni actos terroristas, por más terribles que sean.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Están hoy los sectores indígenas, que saben de sus derechos y desean ejercerlos plenamente, incorporándose sin temor a la participación democrática que, por esencia, no puede continuar excluyéndolos. Es un acto de justicia y de pago de una deuda histórica el abrir los caminos necesarios para que estos hermanos dejen para siempre de ser marginados y minimizados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tenemos derecho para hipotecar el futuro de nuestros indígenas y nuestras mujeres, de nuestros hijos y de nuestros pobres, que ya "no pueden esperar", como exclamara Juan Pablo II en su inolvidable visita a Chile en 1987 en plena dictadura de Pinochet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas fuerzas y los tiempos presentes ya están maduros para enfrentar los desafíos y darles respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco tenemos el derecho de tirar por la borda ideas claras y estratégicas que expresaron, con verdadera visión de gigantes, los grandes líderes de nuestras independencias y que después han perdido fuerza, al ser repetidas mecánicamente y sin respaldarlas con las acciones necesarias para hacerlas realidad. Sin la elocuencia práctica de los hechos, de compromisos cumplidos y de resultados necesarios, nos quedaríamos sólo con la insípida retórica ya desgastada y desprestigiada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ya vamos llegando al final de esta intervención. Pablo Neruda, el gran poeta chileno, al finalizar su discurso cuando recibió el premio Nóbel de Literatura el 13 de Diciembre de 1971 en Estocolmo, parafraseando unas palabras de Rimbaud, dijo: "En conclusión, debo decir a los hombres de buena voluntad, a los trabajadores, a los poetas, que el entero porvenir fue expresado en esa frase de Rimbaud: solo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres. Así la poesía no habrá cantado en vano."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo creo lo mismo para el entero porvenir de América Latina y el Caribe: necesitamos una ardiente paciencia, mezcla de razón y de pasión, de cabeza y corazón, de frialdad y emoción, de astuta diplomacia y voluntad firme, de audacia estratégica e imaginación pragmática, de resultados que honren compromisos y de iniciativas concretas capaces de encarnar las declaraciones que se acuerdan. Todo este conjunto de voluntad y acción será indispensable para conquistar "la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres" de nuestra región. Si así procedemos todos, será indudable, indiscutible, que lo conseguiremos. Y entonces, solamente entonces, podremos decir que hemos superado el penoso vivir en la incoherencia y las contradicciones; y nuestras acciones y nuestras palabras de ahora no habrán sido en vano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Compatriotas de América Latina y el Caribe: No defraudemos más a nuestros pueblos. Podemos cambiar la historia. ¡Aún es tiempo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17354927-112904319325177853?l=ottoboyetextos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/feeds/112904319325177853/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17354927&amp;postID=112904319325177853' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112904319325177853'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112904319325177853'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/2005/10/discursos-de-despedida.html' title='DISCURSO DE DESPEDIDA'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10007382897585413066</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17354927.post-112896003254248943</id><published>2005-10-10T08:58:00.000-07:00</published><updated>2005-10-10T09:00:32.553-07:00</updated><title type='text'>LOS ACUERDOS REGIONALES PARA LA DEUDA EXTERNA EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;         Voy a hablar de un fantasma, esto es, de una realidad que no existe, como son los acuerdos regionales para la deuda externa en América Latina y el Caribe. Voy a hacer una brevísima mención, además, para explicar la existencia de esta criatura, de una historia bastante triste, aunque aleccionadora para esta región, acerca de lo que nos ha sucedido cuando hemos sido incapaces de ponernos de acuerdo en torno a temas decisivos para nuestro desarrollo común, como es el caso de lo acontecido con la deuda externa de nuestros países. Sin ser la única causa de nuestro actual atraso y, particularmente, del escandaloso crecimiento de la pobreza, no existe hoy duda alguna que la existencia de este fantasma ha jugado un rol importante en las dimensiones que este hecho ha alcanzado. Ha crecido la deuda externa y, paralelamente, ha crecido la pobreza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Breve recuerdo histórico&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Todo se origina en la década de los años 70, con la guerra llamada del Yom Kipur, entre Egipto, Siria e Israel, en octubre de 1973, y culmina, en su fase más dramática, en el curso de la década de los años 80 del siglo que acaba de pasar, cuando fracasan todos los esfuerzos para coordinar la conducta de los países latinoamericanos frente a sus acreedores. Sus secuelas perduran hasta hoy e, incluso, podrían, según muchos expertos, estar presagiando una nueva crisis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Todos conocemos lo sucedido a partir de octubre de 1973. La crisis del Medio Oriente precipitó el alza de los precios del petróleo y, en poco tiempo, los países productores acumularon inmensas cantidades de dinero que fueron siendo prestadas, con grandes facilidades, a los países que lo solicitaban, muchas veces para financiar la propia alza petrolera. Los países no petroleros del Tercer Mundo se endeudaron excesivamente, inducidos a menudo a hacerlo en esa forma por acreedores que, años más tarde, pasarían la cuenta, cohesionados, a deudores desunidos y descoordinados entre sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema en cifras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Es necesario dar una idea en cifras de lo que estamos hablando. Si tomamos los datos de la CEPAL referidos a la deuda externa latinoamericana en el período que va entre 1960 y 1974, o sea, en la etapa anterior a la colocación de los petrodólares, tenemos el cuadro siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1960: 5.8   (mil millones de dólares)&lt;br /&gt;1965: 9.3   ( "           "       "       "    )&lt;br /&gt;1970: 16.1 ( "           "       "       "    )&lt;br /&gt;1974: 36.6 ( "           "       "       "    )&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         La deuda externa en este período se duplicaba cada cinco años aproximadamente. La danza macabra comienza entre 1974 y 1975 con la ofensiva prestamista de petrodólares, cuando, en un solo año, más que se duplica la deuda latinoamericana. En efecto, de los 36.600 millones de dólares de 1974 se pasa, apenas 365 días después, a 75.300 millones de dólares. La duplicación se produce ahora en un solo año. Aunque este ritmo disminuye algo después, la curva ascendente no ha parado hasta hoy. Las principales cifras, tomadas de la CEPAL, el BID y el Banco Mundial, dan una idea de la magnitud del problema:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1978: 151.3 (mil millones de dólares)&lt;br /&gt;1980: 257.3 ( "           "       "       "    )&lt;br /&gt;1985: 390.8 ( "           "       "       "    )&lt;br /&gt;1990: 439.7 ( "           "       "       "    )&lt;br /&gt;1995: 573.6 ( "           "       "       "    )&lt;br /&gt;2000: 750.0 ( "           "       "       "    )&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Estas cifras significan lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         1.- No se ha detenido el crecimiento de la deuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         2.- La cifra del año dos mil (750.000 millones de dólares) significa que, en promedio, cada habitante de nuestra región debe 1.550.- dólares. ¡Hasta los niños que están naciendo en estos momentos emergen a la vida endeudados!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         3.- La misma cifra anterior equivale al 39% del Producto Geográfico Bruto y al 201% de las exportaciones de la región!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Se pueden hacer muchos estudios parciales sobre este problema y mostrar países más o menos endeudados. Se puede argumentar que hoy ha crecido también la capacidad de pago de los países de la región. Pero no pueden ocultarse las sensaciones que estas cifras dejan: la región entera está condenada, como lo dijera un antecesor mío, Carlos Alzamora, a la pena de “cadena de deuda perpetua”, que, además, para colmo de los males, seguirá creciendo y haciéndose cada vez más difícil de pagar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectos sociales de la deuda externa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Por eso mismo, cuando se nos pide hablar de deuda social, o mejor aún, del impacto que la deuda externa tiene en el desarrollo social de nuestros países, basta mirar estas cifras para sacar conclusiones categóricas. Aquí está el nudo ciego principal, que nos ha condenado a aumentos de la pobreza gigantescos, escandalosos y extremadamente peligrosos para la estabilidad de la región y para la propia paz internacional. Aquí está, además, el pavoroso legado que le estamos dejando a las generaciones venideras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hacer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         La respuesta a esta pregunta hay que buscarla en la historia de lo acaecido en la primera mitad de la década de los 80: el fracaso de los intentos -promovidos en su momento por el SELA, entre otros organismos internacionales- de oponer al poder aglutinado de los acreedores el poder aglutinado de los deudores fue desastroso para la región entera. Se perdió, además, una oportunidad histórica para haber dado un salto adelante en el proceso de integración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Si esto ha sido así, el único camino a seguir, que podría revertir la situación, consistiría en reunir el poder disperso de los deudores para tratar, esta vez unidos, con los acreedores. Se negociaría así con mucha más fuerza y podría llegarse tal vez a un plan global de pago, conveniente para todos, que nos saque del círculo vicioso en que nos encontramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conclusiones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         La conclusión es simple: el problema de la deuda externa, que a comienzos de la década de los 80 llegó a ser el tema central de la agenda de todos los países de la región, registrándose de hecho una crisis entre acreedores y deudores que culminó con una resonante victoria de los primeros, no ha sido resuelto. Se ha agravado. Así, la enorme deuda externa de los países de la región sigue siendo un obstáculo importante para su desarrollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         El impacto social es tan grave que la pobreza sigue creciendo a lo menos en cifras absolutas. Ya pasamos los 200 millones de pobres y el fenómeno no ha cesado –con escasas excepciones- de ir en aumento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         La integración de América Latina y el Caribe es hoy más urgente que nunca. Al desafío del problema que hemos tratado brevemente, se unen otros desafíos gigantescos. Piénsese solamente en el fenómeno de la globalización, que amenaza con tragarnos fragmentados para siempre. Expresiones concretas de dicho fenómeno son la Ronda del Milenio de la OMC, el ALCA y los acuerdos con la Comunidad Europea. No  hay alternativa hoy: o tomamos en serio el tema de la integración y lo abordamos como se merece, o pasaremos a ocupar los últimos lugares en el caminar de las naciones del planeta. Y sabemos lo que eso significa para nuestros pueblos: más hambre, más pobreza, más inestabilidad, más desorden, más inseguridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Los aquí presentes, dirigentes influyentes y representativos de nuestros países, tienen la palabra. Ustedes pueden, si quieren, conducir estas naves a mejor puerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Muchas gracias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        &lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17354927-112896003254248943?l=ottoboyetextos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/feeds/112896003254248943/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17354927&amp;postID=112896003254248943' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112896003254248943'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112896003254248943'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/2005/10/los-acuerdos-regionales-para-la-deuda.html' title='LOS ACUERDOS REGIONALES PARA LA DEUDA EXTERNA EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10007382897585413066</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17354927.post-112878362558736740</id><published>2005-10-09T07:57:00.000-07:00</published><updated>2005-10-10T09:05:55.413-07:00</updated><title type='text'>COMENTARIO A DOS LIBROS DE LA CEPAL</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Tenemos ante nosotros dos valiosas obras publicadas recientemente por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL. José Antonio Ocampo, bajo cuya dirección se han realizado estos trabajos, ya ha hecho una descripción y presentación bastante completa de los mismos. Por eso, ahora solamente deseo comentar algunos puntos que me parecen interesantes para un encuentro breve como es éste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las obras está dedicada a hacer un balance de los años 90 -la década que sucedió a la llamada “década perdida” de los años 80-, analizando las “luces y sombras” de este período que acabamos de dejar atrás. La otra, editada en tres tomos, titulada “Equidad, desarrollo y ciudadanía”, presenta “en forma integral el pensamiento de la institución sobre los retos del desarrollo de la región en el mundo de hoy” (p. 9), como se lee en la presentación. Se trata, a simple vista, de dos obras claves y totalmente complementarias, para cualquier persona de esta región que se interese por su porvenir y por participar en la tarea de construirlo. Lo que plantea la primera es repetido y ampliado en la segunda obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el rigor que caracteriza sus trabajos, nos encontramos hoy con un esfuerzo por formular de nuevo, con los remozamientos necesarios, el vigoroso pensamiento de la CEPAL. Estamos, entonces, ante un auténtico "aggiornamento" o "puesta al día" de la visión de este organismo sobre cómo debe enfrentarse el futuro de América Latina y el Caribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El contexto internacional&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Destaca desde el comienzo el diagnóstico preciso del contexto en que nos estamos moviendo hoy, contexto que ya se manifestó en forma contundente en la década recién pasada, cuando se consolidó el proceso de globalización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en la introducción de “Una década de luces y sombras” se describe este panorama:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El elemento distintivo del contexto internacional en los años 90 fue, sin duda, la consolidación del proceso de globalización. La acentuación de la primacía estadounidense, los progresos europeos en la creación de un bloque con visible protagonismo en la escena mundial, el rápido crecimiento económico de China y la vertiginosa transformación de los antiguos países socialistas fueron características destacadas de este proceso. Estos cambios estuvieron acompañados por una progresiva conformación de mercados globales. Si bien el mayor grado de integración se observa en los mercados financieros, también se aceleraron los flujos de comercio e inversión, así como la irradiación de innovaciones tecnológicas provenientes, en su mayor parte, de los países desarrollados.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil encontrar una descripción más breve y precisa respecto al contexto internacional que predominó en los años 90 y que hemos heredado para comenzar un nuevo milenio, su primer siglo y la primera década de ambos. Por eso mismo, es importante citar todavía lo expresado inmediatamente a continuación del párrafo citado, pues allí se establece lo que aún está pendiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sin embargo, el proceso está aún lejos de completarse en los mercados de bienes y servicios y la movilidad del trabajo sigue siendo restringida en términos generales.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, subraya también otras dimensiones que van más allá de lo económico, al decir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"A su vez, la mayor interacción entre Estados soberanos no se limitó exclusivamente a los temas económicos. En los años noventa se produjo, asimismo, una generalización gradual de ideas y valores en torno a los derechos humanos, la democracia política, el desarrollo social, la equidad de género, el respeto de la diversidad étnica y cultural, y la sostenibilidad del medio ambiente. Aunque ha habido indudables adelantos en todos estos campos, la instrumentación de medidas concretas y efectivas es todavía incipiente."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirando a América Latina y el Caribe en este contexto, se deja constancia también de los hechos esenciales que caracterizan esta década de los 90. Merecen destacarse dos ámbitos, el político y el económico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo político,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"... si bien persisten múltiples e incluso crecientes fragilidades en ciertos países, debe destacarse la difusión de los regímenes democráticos y la apertura de nuevos espacios para el ejercicio de la ciudadanía."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en lo económico,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"... se introdujeron profundas reformas centradas en la mayor apertura comercial, la liberalización de los mercados financieros nacionales y de los flujos de capitales con el exterior y el papel protagónico de la iniciativa privada en el ámbito de la producción de bienes y, cada vez más, en la provisión de servicios públicos y prestaciones sociales."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí lo acontecido, descrito, como ya dije, en muy pocas y precisas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los caminos a seguir&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ciertamente, lo más interesante reside en los caminos a seguir. Y aquí hay aquí más de un comentario que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde luego, dándole una mirada de conjunto a estos trabajos, surge una visión “aggiornada” o puesta al día de la visión global de la CEPAL sobre el desarrollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me detengo en este punto. Cuando asumí mi cargo hace un año y medio dije que veía a la región entrando a una “hora de reflexión total”. Estos libros me confirman en esta apreciación, pues hacen exactamente eso: una reflexión completa, global, sobre los problemas de nuestra región. Por eso, este aporte llega justo a tiempo. Estamos necesitados en América Latina y el Caribe de estos enfoques integrales, que nos den orientaciones gruesas, para recuperar la brújula y no perdernos en los mares tempestuosos por los que estamos atravesando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que también es fundamental que se diga, porque es la verdad, que, a pesar de los logros obtenidos con las políticas de ajuste de los años 90, “no hay en realidad un único modelo de manejo macroeconómico que garantice estos resultados, ni una forma única de integrarse a la economía internacional, ni una sola forma de combinar los esfuerzos conjuntos de los sectores público y privado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro aspecto que sobresale, tal vez por encima de todos, es la consideración de aspectos valóricos claves a tener en cuenta en el diseño económico. La CEPAL no hace aquí sino seguir una tradición suya de pensar la sociedad en su conjunto y ver la economía como una herramienta al servicio del desarrollo de las personas de carne y hueso, de todo sexo, condición y raza. La economía, al igual que todas las ciencias sociales, son herramientas al servicio del bien común. Por eso, cuando se habla de realizar una “política social universal, solidaria y eficiente” y se promueve “un desarrollo más estable, dinámico, integrador y sostenible” y se le dedica un gran capítulo a los problemas de “ciudadanía y sociedad”, se está, a mi juicio, a la altura de lo que estos tiempos necesitan: un pensamiento vigoroso, expuesto con rigor conceptual y con una pasión subyacente de amor a la justicia y a la libertad, que nos abre horizontes de esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felicito a la CEPAL y a su Secretario Ejecutivo, José Antonio Ocampo, por este regalo que le hace a la región. El SELA, de paso, también se beneficiará enormemente del mismo. Ahora, sólo me cabe desear que estas ideas tengan la máxima difusión, sean debatidas en todos los foros y se abran camino en la conciencia de todos los latinoamericanos y caribeños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas gracias&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17354927-112878362558736740?l=ottoboyetextos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/feeds/112878362558736740/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17354927&amp;postID=112878362558736740' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112878362558736740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112878362558736740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/2005/10/comentario-dos-libros-de-la-cepal.html' title='COMENTARIO A DOS LIBROS DE LA CEPAL'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10007382897585413066</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17354927.post-112874923392867644</id><published>2005-10-08T13:34:00.000-07:00</published><updated>2005-10-07T22:33:46.706-07:00</updated><title type='text'>PALABRAS INAUGURALES</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;(Seminario "Migraciones e Integración Regional", SELA/CAF/UNESCO-IESALC, Caracas, 1 y 2 de agosto de 2002)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señoras y Señores,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nombre del Sistema Económico Latinoamericano, me es muy grato darles la más cordial bienvenida a este importante seminario, que nos honramos en coauspiciar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuestra presencia, numerosa y selecta, es señal elocuente de la conciencia sobre la importancia del tema que hoy nos ocupa. Este es, sin duda, de importancia trascendental para el mundo y para nuestra región, por cuanto la migración internacional tiene incidencias significativas en todos los órdenes de la sociedad humana, es decir económicos, culturales, sociales, jurídicos y políticos. Se ha convertido, así, en un asunto central, que ya no puede ni podrá desconocerse en la agenda de negociaciones Internacionales del presente y del futuro. Este es un tema que a todos nos afecta e incumbe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La actual globalización, con su profunda incidencia en nuestras vidas, no ha logrado penetrar en el campo de la movilidad de la mano de obra, la cual sigue siendo objeto de severas restricciones a escala mundial, que lejos de superarse están agravándose con el correr del tiempo, particularmente en el mundo desarrollado. En efecto, si reconocemos que las grandes desigualdades en los niveles de desarrollo socio-económico son la causa fundamental de las migraciones, entonces la globalización real, la que hasta ahora existe, contribuye notablemente a aumentarlas, provocando una exacerbación de tales desigualdades entre países ricos y países pobres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Basta observar las recientes reformas legislativas en algunos paises europeos y en los Estados Unidos de América, para darse cuenta de que este problema se agudiza cada vez más. No en vano se ha dicho, con mucha razón, que la migración internacional pareciera estar excluida del actual proceso de globalización, no obstante que en sus anteriores fases, desde el ultimo tercio del siglo XIX y hasta la Segunda Guerra Mundial, los grandes desplazamientos humanos constituyeron una gran fuerza motriz del progreso, e incluso, del despegue industrial y tecnológico de las naciones que hoy son justamente las más desarrolladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese contexto, es preocupante observar que la normativa y la legislación internacional en materia de migraciones actualmente vigentes dejan mucho que desear. Dicho menos diplomáticamente: evidencian grandes vacíos o fallas. Por un lado, la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, aprobada por las Naciones Unidas en 1990, después de más de una decada, aún no ha sido ratificada, a pesar de representar un gran progreso en cuanto a la preservación de los derechos humanos fundamentales de los trabajadores migrantes, y constituir un instrumento que favorece la articulación y convergencia de las legislaciones nacionales actualmente discordantes entre si.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, los compromisos de movilidad temporal de los trabajadores, surgidos de la Ronda Uruguay y pautados en el "Acuerdo General sobre Comercio y Servicios de la Organización Mundial del Comercio (OMC)", han resultado ser claramente insuficientes, sobre todo en cuanto a estimular un mayor uso de mano de obra poco calificada en los contratos comerciales de servicios. Es de esperar que en las negociaciones actualmente en curso en el marco de la OMC este objetivo pueda por fin lograrse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo tanto, en el plano internacional, inevitablemente se requieren mayores compromisos para facilitar la movilidad temporal y permanente de los trabajadores y avanzar en otras áreas, vinculadas a la migración, como el tránsito fronterizo, la seguridad social, el reconocimiento de estudios y calificaciones personales, entre otros. Afortunadamente, pareciera haber consenso en que la solución de muchos de los problemas relacionados con este fenómeno exige normativas y medidas multilaterales, basadas en una cooperación entre Estados que permita formas de gobernabilidad o manejo racional de la migración internacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También en el plano nacional, en los países receptores de masivos flujos migratorios, es necesario crear mecanismos que faciliten la integración de los migrantes y su plena incorporación a las sociedades de destino, en aspectos tales como la educación, los servicios de salud y la protección social. Asimismo, se requieren medidas, en esos países, destinadas a reducir los costos de transferencia de las remesas, que actualmente representan recursos significativos para numerosos países en desarrollo, en muchos casos superiores a los ingresos por exportaciones o por turismo (las cifras se van a dar detalladamente en el curso de este encuentro y, por eso, me las ahorro aquí.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que el rezago económico y social de los países en desarrollo y su estancamiento tecnológico, que se han agravado en la última década, han incrementado significativamente la propensión de sus ciudadanos a migrar a los países desarrollados, lo cual ha provocado cambios profundos en las legislaciones de éstos, en particular en Estados Unidos de América y en algunos países europeos, que ahora son, por lo general, mucho más restrictivas que en el pasado y se orientan fuertemente al control de la inmigración ilegal, fenómeno éste que, junto al problema del empleo de trabajadores indocumentados, se ha convertido en el tema más álgido de las políticas inmigratorias de esos países. En general, no cabe duda de que, a escala mundial, han sido reforzados los controles aplicables al ingreso, tránsito, residencia y empleo de extranjeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo que respecta al ámbito regional, los latinoamericanos y caribeños representamos, hoy en día, una de las corrientes migratorias más importante del mundo, con un 10 % del total, y la más importante en los Estados Unidos de América, con un 46 % del total, en contraste con lo ocurrido en ese país en el pasado, cuando casi el 90 % de los inmigrantes que recibía eran de origen europeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las corrientes migratorias más fuertes son trabajadores con una calificación profesional relativamente baja, interesados en desplazarse de Sur a Norte al sufrir el desempleo y los bajos salarios en sus países de origen. La migración intrarregional, a su vez, ha perdido intensidad, aun cuando ha sido uno de los factores más importantes del desarrollo de nuestros países y de los procesos de integración. En los años más recientes, sin embargo, las crisis económicas recurrentes en países tradicionalmente receptores de inmigrantes, han desmotivado las corrientes migratorias de las que en el pasado, puede decirse que disfrutaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los países de la región participan en los dos foros intergubernamentales sobre migración existentes en nuestro entorno: La Conferencia Regional sobre Migración (América del Norte y América Central) y La Conferencia Sudamericana sobre Migraciones. Ambas, sin duda alguna, representan la base fundamental para constituir una agenda regional sobre migración e integración que conduzca a la gobernabilidad de las migraciones a escala regional. Para ello es necesario desarrollar entre ambas conferencias el intercambio de experiencias y de información, con la finalidad de impulsar acciones para atender problemas comunes y desarrollar la cooperación solidaria entre países receptores, de tránsito y emisarios de migraciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa gobernabilidad podrá afianzarse en los avances que se perciben al interior de los esquemas de integración vigentes en la región en materia de convergencia de políticas sociales, en el marco de la conformación de mercados comunes y realidades que vayan aún más allá de eso. En realidad, los acuerdos subregionales ofrecen oportunidades para la recepción de migraciones dentro de espacios económico-sociales ampliados bajo condiciones de gobernabilidad compartida y solidaria, que, con el tiempo, podrían garantizar la plena libertad migratoria comunitaria, sobre la base del reconocimiento y de la garantía de derechos laborales y socioeconómicos relativos a salud, educación, protección social y libre tránsito. En particular, se registran avances importantes en MERCOSUR y la Comunidad Andina, en el tratamiento comunitario a las migraciones y en materia de garantías a los intereses socioeconómicos y sociolaborales de los trabajadores migrantes, aún cuando se trate todavía de políticas incipientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, las negociaciones del ALCA también representan una oportunidad para incluir compromisos explícitos sobre migraciones, con base en la cooperación hemisférica para tratar la problemática de manera integral, propiciando una mayor movilidad de los trabajadores dentro la esperada expansión del mercado y garantizando la protección de los derechos humanos y socioeconómicos de los migrantes. Esos compromisos deberían incluir, entre otros, aspectos de mutuo interés, como el tránsito fronterizo, la circulación de trabajadores, la seguridad social y el reconocimiento de estudios y calificaciones profesionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estimados amigos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos estos elementos, internacionales, hemisféricos y regionales, deberían pasar a formar parte de la agenda regional sobre la migración internacional y la integración, cuyo desarrollo requerirá, sin duda, de una visión de conjunto y de una acción también compartida, que pudiera ser desplegada por un foro regional que aproveche los esfuerzos que actualmente realizan la conferencia regional y la conferencia suramericana, y dé cabida a los países del Caribe, que no forman parte de ellas. El SELA, con su amplia composición de 28 estados miembros de América Latina y el Caribe, ofrece desde ya todo el apoyo que pudiera requerírsele para una empresa de esta naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas gracias.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17354927-112874923392867644?l=ottoboyetextos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/feeds/112874923392867644/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17354927&amp;postID=112874923392867644' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112874923392867644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112874923392867644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/2005/10/palabras-inaugurales.html' title='PALABRAS INAUGURALES'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10007382897585413066</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17354927.post-112869590892173244</id><published>2005-10-07T07:34:00.000-07:00</published><updated>2005-10-07T07:38:28.946-07:00</updated><title type='text'>AMÉRICA LATINA, EL SELA Y LOS DESAFIOS DEL PRESENTE</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt; (Una reflexión preliminar tras los hechos terroristas en los Estados Unidos)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Introducción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Estaba escribiendo este artículo, cuando se produjo en Estados Unidos el hecho terrorista más grande de la historia humana, con su secuela de víctimas fatales, destrucción cuantiosa y miedo generalizado. Los efectos, colosales y múltiples, se evidenciaron de inmediato en todo el mundo. Aunque estas repercusiones mundiales de lo sucedido tardarán en desplegarse en su totalidad, ya está claro que el mundo entró repentinamente en un escenario de crisis grave, con amenaza de guerra prolongada no convencional, lo que hace a los sucesos por venir más impredecibles que nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como es natural, todo ello paralizó por unos días mi empeño, pues este cambio dramático del escenario planetario me desafió a no ignorar en mi análisis lo sucedido. En verdad, era imposible no tomar en cuenta el nuevo contexto tan abruptamente instalado entre nosotros, porque, desde esos mismos instantes, quedaron en evidencia circunstancias que gravitarían en el futuro de nuestro mundo latinoamericano y caribeño tan decisivamente como en el resto del planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Nada será igual que antes", se empezó a decir y a repetir hasta el cansancio en esos días. Y era verdad. El reto planteado es demasiado grande como para quedar ignorado, sin respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por estas comprensibles razones, me he decidido a re-escribir gran parte de lo que había hecho, asumiendo el riesgo de toda primera reacción, que siempre será incompleta e insatisfactoria. Hablaremos muy brevemente sobre la región desde la cual damos esta mirada. Después ubicaremos en este contexto al Sistema Económico Latinoamericano, SELA, aludiendo, también en forma breve, a su trayectoria de 26 años de existencia. Finalmente, nos extenderemos algo más en la consideración de los retos que acaban de surgir a partir del fatídico martes 11 de septiembre recién pasado.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=17354927#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;América Latina y el Caribe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Hablamos de una vasta zona donde predominan, a nivel de cada país, la lengua castellana, seguida de su hermana, la portuguesa, y del cada vez más difundido idioma inglés. La situación es radicalmente distinta a Europa, donde la pluralidad lingüística es mucho mayor. En nuestra región, la población ya supera los 500 millones de personas. De ellas, más de 200 millones viven en la pobreza y en la miseria. Es la zona con más injusticia social y desigualdades del planeta. Las principales cifras son ampliamente conocidas. Pero es, también, una región rica en recursos naturales y con una poderosa identidad cultural. Uno de sus problemas mayores, tal vez el más delicado de todos y el potencialmente más explosivo en el mediano y largo plazo a nivel internacional, es la deuda externa. A fines de este año llegaremos como región a deber 770 mil millones de dólares, lo que es más del doble de lo adeudado en 1982, cuando estalló en nuestro continente la crisis de la deuda. En ese momento, esta región no negoció unida y, en definitiva, aceptó, muy fragmentada además, un mecanismo de simple postergación del problema, que hoy se ha más que duplicado. Esto significa, entre otras cosas, que cada niño latinoamericano y caribeño que nace llega al mundo debiendo aproximadamente 1540 dólares en promedio y que, por servicio de la deuda, nuestra zona le paga anualmente a los acreedores del mundo desarrollado el equivalente a un Plan Marshall completo. Una nueva crisis de la deuda, de consecuencias imprevisibles, parece inatajable si no se toman pronto medidas preventivas profundas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El SELA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         El Sistema Económico Latinoamericano, SELA, organismo internacional de amplia representatividad, compuesto de 28 Estados miembros exclusivamente latinoamericanos y caribeños, fue creado hace 26 años, al final de un proceso histórico compuesto por sucesivos esfuerzos de integración que nacieron en la década de los años 60. Ellos comenzaron con la formación de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) y del Mercado Común Centroamericano (MCCA), ambos en 1960, y culminaron con dos nuevos esquemas subregionales: CARIFTA-CARICOM (Países del Caribe) y el Grupo Andino. La región en su conjunto, a su vez, se dejó coordinar por la Comisión Especial de Coordinación Latinoamericana, CECLA, que funcionaba con el sistema de secretarías "pro-tempore".&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=17354927#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         El SELA surgió en 1975 con la finalidad de darle permanencia a la coordinación que practicaba la CECLA. Queriendo los Estados acentuar este carácter, dotaron a este organismo de una instancia superior de nivel ministerial, el Consejo Latinoamericano, de una Secretaría Permanente, con sede en Caracas, y de un Secretario Permanente.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=17354927#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         La tarea principal del SELA puede definirse, abandonando el lenguaje más jurídico del Convenio de Panamá que le dio origen y que es su carta magna, como de acompañamiento de la región para ayudarla a precisar sus intereses y a defenderlos. Su función es estar atento a los grandes desafíos que se le presentan y llamar la atención de los responsables para que tomen las decisiones adecuadas. Tiene mucho de antena y de vigía. Es un servidor de sus miembros, de gran flexibilidad, pequeño, sin burocracia pesada. Quizá por todo esto, en él se trabaja con mucho entusiasmo y motivación, como he podido comprobarlo en el tiempo que llevo a cargo del mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         En cumplimiento de esta función el SELA ha realizado numerosas tareas. Entre 1982 y 1984 se ocupó del tema de la deuda externa e hizo aportes valiosos. El tema de la paz en Centroamérica también lo movilizó. Un Comité de Acción, CADESCA, mecanismo creado en el marco de su documento constitutivo, prestó servicios que la región afectada valoró y agradeció innumerables veces. En el terreno de la cooperación ha contribuido a capacitar cuadros de mandos medios en numerosos países en temas como la integración y las negociaciones internacionales. Ha desarrollado un vasto programa de promoción de PYMES en toda la zona. Como foro preparatorio de decisiones ha sido útil para discutir temas como las políticas de inversiones extranjeras o los problemas que deberá enfrentar la región en la próxima ronda de negociaciones de la OMC. Ha trabajado en estrecho contacto con numerosas instituciones (Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial, Corporación Andina de Fomento, CEPAL, ALADI, etc.), sin espíritu competitivo y evitando duplicaciones inútiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         En la actualidad, el SELA vive un momento de auténtico renacimiento&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=17354927#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;, relacionado estrechamente con el gran debate sobre el futuro de la región, que se ha ido abriendo paso al comenzar el nuevo siglo y, dentro de él, su primera década. Es en el marco de esta realidad donde el SELA encuentra su mayor justificación y donde deberá buscar hacer, como muchas veces en el pasado, su aporte clarificador e iluminador de caminos y, muchas veces, también de estrechos y difíciles senderos, no visibles a primera vista, que la región se ve obligada a recorrer. Uno de ellos se nos acaba de presentar. En las horas en que escribo estas líneas, esto me parece más claro que nunca, pues colocar el tema de la seguridad de los ciudadanos en el primer lugar de la agenda mundial del siglo XXI, todo ello urgido por los pavorosos sucesos del 11 de septiembre recién pasado, obliga a un esfuerzo mayor, para el cual nadie se había preparado en la forma ahora requerida. Todos los intentos por encontrar respuestas adecuadas se harán pocos y nadie podrá sustraerse a ellos si, de verdad, quiere aportar algo a la construcción de un mundo más justo y seguro para todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 11 de septiembre de 2001&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Todo ser humano que vio a través de la televisión lo sucedido el 11 de septiembre recién pasado vivirá con esas imágenes grabadas en su memoria y las recordará siempre con el corazón apretado. Ellas marcarán para siempre un “antes” y un “después” personal y colectivo.  Nunca una sucesión de actos terroristas, tan fríamente planificados y eficazmente ejecutados, había tenido estas dimensiones. Jamás Estados Unidos había sido atacado en sus centros vitales y en su propio territorio continental. El ataque japonés a Pearl Harbour en 1941, realizado por una potencia conocida desde el primer segundo, que fue recordado espontáneamente por los medios mientras todavía sucedían los ataques terroristas, quedó muy atrás con estos actos realizados por apenas un comando de pocas personas. Además, al revés de 1941, esta vez el enemigo permaneció en las sombras y hubo de empezarse una larga y compleja investigación para determinar su identidad. Este reto a la humanidad entera, inédito en sus dimensiones y temible en sus consecuencias,  quedó así dramáticamente presentado. La tarea, ahora, es responderlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los desafíos planteados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Los desafíos nacen de una nueva realidad que recién comienza a dibujarse. Su actual punto de partida, no sus raíces, que son más viejas y profundas, se encuentra en los acontecimientos de ese fatídico 11 de septiembre pasado. Ese día sucedió lo increíble, lo que parecía imposible: una operación terrorista, de gran escala y minuciosa preparación, atacó el Pentágono, derribó dos edificios gigantes en Nueva York (y pudo haber reducido a escombros a la propia Casa Blanca, según se supo más tarde), produciendo más de seis mil muertos y daños materiales por muchos miles de millones de dólares. El ataque, dirigido claramente a herir a los Estados Unidos en el corazón, cosa que consiguió, terminó constituyéndose también en un golpe a toda la humanidad civilizada y, quizá, a la propia especie humana. La economía mundial se vio afectada en segundos, lo que se reflejó de inmediato en todas las bolsas.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=17354927#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;[5]&lt;/a&gt; Se detuvo el tráfico aéreo completo del país atacado, sintiéndose su efecto en todos los aeropuertos del planeta. Tan grave como todo esto: dejó al mundo entero en estado de pánico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         ¿Cómo reaccionar razonablemente ante tamaño reto? Probablemente, esta es la pregunta más difícil que se le ha hecho a la humanidad entera y, en particular, al conjunto del liderato mundial. Pero, como corresponde a la gravedad de la situación, existe la obligación de responder, por toda la gente que hoy sufre la angustia producida por estos hechos y por los que puedan venir. No se trata de un esfuerzo meramente individual y solitario, sino de una responsabilidad ineludible para todos. En este sentido, también el SELA tiene que hacer su aporte, por modesto que sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         A pocos días de los acontecimientos, cuando todavía se trabaja en tareas de búsqueda y rescate, mientras la investigación para encontrar a todos los responsables&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=17354927#_ftn6" name="_ftnref6"&gt;[6]&lt;/a&gt; se lleva a cabo en gran escala y el mundo espera nervioso las consecuencias de las decisiones que ya se han tomado y las que se seguirán tomando, no resulta extraño que las reacciones estén cargadas de legítimas emociones y mucha perplejidad. Un grupo de ciudadanos norteamericanos residentes en Dusseldorf, en Alemania, construyó improvisadamente un lugar donde recordar a las víctimas y lo encabezó con una sola palabra: WHY?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Este escueto “por qué” refleja con elocuencia toda la perplejidad de la gente, pero también nos conmueve y reta profundamente, pues tiene que existir una respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El terrorismo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El terrorismo, por complejo que sea como fenómeno, tiene causas, raíces y ambientes dentro del cual crece y se desarrolla. No es, desde luego, un fenómeno uniforme, sino que reconoce múltiples formas y contextos históricos. Más todavía: determinadas formas de terrorismo han llegado a ser utilizadas por personas y movimientos que tuvieron éxito en su empleo, llegaron al poder y hasta lo denunciaron y condenaron después, cuando, a su vez, se les quiso aplicar a ellos. Luego, el tema es mayor y deberá analizarse de aquí en delante de forma completa. Esto sugiere no quedarse en el ataque a los puros efectos, que es la respuesta más inmediata, tentadora y fácil de definir. Es necesario también seguir adelante y estudiar a fondo sus causas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La experiencia latinoamericana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         En las últimas tres décadas, nuestra región ha conocido variadas formas de terrorismo, desde coches-bombas estallando en diversas ciudades de Colombia, o en Buenos Aires, hasta sendas manifestaciones de terrorismo de Estado llevadas a cabo por las dictaduras que se basaron en la ideología de la seguridad nacional durante el período de la guerra fría. Algunas de ellas llegaron a realizarse a distancia, como fue el caso del ex canciller chileno Orlando Letelier, que murió asesinado junto a su secretaria norteamericana, mediante el estallido de una bomba puesta en el vehículo que él manejaba, en pleno centro de Washington en 1976, por órdenes y operaciones manejadas desde Chile.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=17354927#_ftn7" name="_ftnref7"&gt;[7]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         En todas estas situaciones, las causas parecían ser diversas, específicas, históricamente condicionadas, lo que sugería por lo general la necesidad de estudios caso por caso. No obstante, había en algunas ocasiones la posibilidad de clasificar y agrupar estos acontecimientos, como el mencionado terrorismo de Estado, con su clara matriz ideológica en el contexto de la guerra fría, o el terrorismo desatado por los narcotraficantes de Colombia para acorralar a las autoridades que luchaban en contra de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         El caso que acabamos de vivir, como todo el mundo lo sabe y lo ha visto una y otra vez, se ubica en un marco diferente, aunque ya practicado en menor escala en algunas partes. Los terroristas suicidas, esta vez actuando perfectamente coordinados para una operación a escala máxima, hicieron lo que conocemos. Esto marca la diferencia y coloca el tema bajo una nueva perspectiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El SELA en la presente situación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         ¿Cómo va a enfrentar el SELA estos nuevos desafíos para nuestra región? ¿Hay algo que pueda hacer este organismo, que sea útil a la región?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         A primera vista podría parecer que todo está en manos de decisiones ajenas a nuestros países. De hecho, aquellas que se están tomando en el terreno del uso de las armas en gran escala se encuentran en este caso. Y, como ya sucedió en otros grandes conflictos internacionales, en muchos aspectos nos veremos arrastrados a participar, lo queramos o no, en su dinamismo y en sus efectos. No tenemos peso alguno para influir en esos terrenos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Pero la realidad es tremendamente compleja y existen consecuencias que la región sufrirá en su economía, sus finanzas y su comercio, que tenemos el deber de enfrentar unidos. De hecho, los primeros sacudones en estas áreas se sintieron desde el mismo momento de los atentados terroristas y las secuelas no han dejado de manifestarse día a día. Nace, así, un fundamento poderoso para incorporar el tema del terrorismo a los nuevos análisis. ¿Qué puede significar esto? Responderé a esta interrogante antes de volver a situar al SELA dentro del marco histórico que he venido tratando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La variable terrorista en nuestra realidad futura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Incorporar este factor a los estudios económicos y políticos de la región como un todo es algo nuevo. Hasta ahora esto se había realizado en forma casuística, conforme se presentaba el fenómeno en algunos países. Ahora habrá que hacer el esfuerzo por llenar este vacío. Dada su complejidad, deberán participar todos los actores posibles de motivar en esta tarea, desde centros de estudios académicos y organizaciones no gubernamentales, hasta diversas reparticiones del Estado, tanto a nivel nacional como local.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         En este momento, con las reservas del caso por lo recientes que son los hechos, vislumbro los siguientes puntos a considerar en este asunto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- Estudiar y establecer las causas del fenómeno terrorista es lo primero. Buscar sus raíces es el único camino que puede conducir a una respuesta capaz de erradicarlo algún día. No hay que equivocarse en este aspecto: la lucha contra el terrorismo no puede quedarse en la superficie  solamente, donde ciertamente también hay que actuar. Si realmente la voluntad estratégica es terminar con este mal o, al menos, reducirlo a su mínima expresión, hay que tener el coraje de identificar las causas y actuar sobre ellas con gran decisión. Esto obliga a dar una mirada muy completa a toda la realidad mundial en la que estamos inmersos y a ser muy autocríticos a la hora de analizar nuestros propios actos. Determinadas preguntas claves -¡y deliberadamente punzantes!- deben acompañarnos también permanentemente: ¿Qué hicimos y qué dejamos de hacer para que el fenómeno terrorista alcanzara su magnitud actual? El “caldo de cultivo” donde se ha ido desarrollando, ¿es creación exclusiva de los terroristas o existe también con una o muchas contribuciones nuestras?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.- La región tiene el deber de estudiar las causas del fenómeno terrorista en su propio espacio. Esto lleva a no considerar con tanto énfasis el terrorismo basado en fenómenos menos frecuentes en esta zona, como el generado en el seno del fundamentalismo islámico por ejemplo, sino a concentrar los mayores esfuerzos en otros ambientes potencialmente estimulantes, como lo son, con seguridad, los fenómenos de desigualdad, pobreza, miseria, exclusión social. Con esto quiero decir que las raíces del terrorismo latinoamericano no están exactamente en el mismo lugar de las que originan ese fenómeno en otras partes del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.- Es necesario y urgente promover el diálogo intercultural para evitar a toda costa un escenario de “choque de culturas”, o “guerras santas” por ambos lados, que sería catastrófico para toda la humanidad. Para “comenzar por casa”, en nuestra región latinoamericana y caribeña debemos superar en muchas partes distancias y tensiones, que todavía existen, entre etnias originarias y ese grueso de habitantes que descienden en parte importante de los conquistadores españoles,  portugueses e ingleses. La meta debe ser la creación de un ambiente de creciente tolerancia y respeto, capaz de garantizar la convivencia armónica  en sociedades que ya no podrán dejar de ser pluralistas y, por lo tanto, ampliamente democráticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.- El combate al terrorismo no debe cerrarle el paso a las luchas no-violentas que, por definición, no recurren al uso de armas que matan. Este método, que en sí mismo reduce drásticamente la violencia en la sociedad y es, por eso, eminentemente antiterrorista, debe permanecer disponible para los luchadores por la libertad, la justicia social y los derechos humanos. La llamada no-violencia activa es camino para conquistar derechos y para consolidarlos.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=17354927#_ftn8" name="_ftnref8"&gt;[8]&lt;/a&gt; Este punto es muy importante en las actuales circunstancias, si se quiere tener éxito en el intento de erradicar el terrorismo. Los pobres y miserables, que suman una enorme proporción de la población humana, tienen el más pleno derecho a luchar por salir de su condición y deben disponer de vías pacíficas para hacerlo. Todo intento de mala fe por confundir la vía no-violenta con el terrorismo sólo favorecerá a este último, pues se verá reforzado por aquellos que, en su desesperación e impotencia, no encuentren otra alternativa que plegarse a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El SELA en el nuevo escenario&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Para concluir este accidentado escrito, que contiene una reflexión preliminar sobre lo que acaba de pasar, debo señalar que el SELA ya inició un proceso de análisis de la nueva situación y se propone contribuir, en la medida de sus fuerzas, al empeño de todos por superar el amargo momento que estamos viviendo. Sin perder su orientación integracionista, sino reforzándola hoy más que nunca, considerará la variable que se nos ha presentado ahora. Ella ya está afectando la vida económica de nuestra región, su política internacional y, en general, toda su agenda. El SELA, una vez más, acompañará a sus Estados Miembros en la tarea de encontrar un camino que, haciéndole frente a este mal que ya se volvió definitivamente intolerable, no los aparte de sus metas de consolidación y perfeccionamiento de la democracia, erradicación de la miseria y la pobreza, desarrollo con equidad  y, hoy con más énfasis que de costumbre, paz entre todos ellos.&lt;/div&gt;----------------------------------&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;NOTAS&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=17354927#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt;  Para un chileno como el que escribe, que ya lleva en su alma el recuerdo de un martes 11 de septiembre, también fatídico, el de 1973 y del sangriento golpe de Estado que el general Pinochet llevó a cabo ese día, el dolor de ahora resulta tal vez más triste y abrumador. Al igual que la primera vez, me siento muy cerca de todos los que están sufriendo en estos momentos.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=17354927#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt;  El MERCOSUR, cuarto sistema subregional de América Latina y el Caribe fue creado recién en 1991.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=17354927#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Técnicamente habría sido más riguroso llamarlo Secretario General, pues de "permanente" tiene solamente el nombre. El cargo dura cuatro años y no es reelegible.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=17354927#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;[4]&lt;/a&gt;  Incluyendo la reconstrucción de su sede gracias a un apoyo especial del gobierno venezolano. El SELA se había incendiado en 1998. La recuperada sede acaba de reinaugurarse el 24 de Julio recién pasado.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=17354927#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;[5]&lt;/a&gt;  La Bolsa de Nueva York, reabierta después de estar cerrada cuatro días hábiles, tuvo en su primera semana una caída sólo comparable con lo sucedido durante la gran recesión de fines de los años 20 y comienzo de los 30.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=17354927#_ftnref6" name="_ftn6"&gt;[6]&lt;/a&gt;  Ya se conoce la identidad de los ejecutores materiales del crimen, pero contra ellos ya nada se puede hacer, pues se inmolaron junto con sus víctimas en los cuatro aviones que secuestraron.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=17354927#_ftnref7" name="_ftn7"&gt;[7]&lt;/a&gt;  Hechos semejantes se cometieron en 1974 en Buenos Aires (asesinato del general Carlos Prats y su esposa Sofía) y en 1975 en Roma (atentado contra el politico demócrata cristiano Bernardo Leighton y su esposa Anita que los dejó gravemente heridos y con secuelas por toda la vida).&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=17354927#_ftnref8" name="_ftn8"&gt;[8]&lt;/a&gt;  En el contexto de las luchas contra el régimen dictatorial de Pinochet en Chile escribí en 1983 un libro sobre este tema: “La no-violencia activa: camino para conquistar la democracia.” Fue editado por el Instituto Chileno de Estudios Humanísticos, ICHEH en 1984, en Santiago de Chile. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17354927-112869590892173244?l=ottoboyetextos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/feeds/112869590892173244/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17354927&amp;postID=112869590892173244' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112869590892173244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112869590892173244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/2005/10/amrica-latina-el-sela-y-los-desafios.html' title='AMÉRICA LATINA, EL SELA Y LOS DESAFIOS DEL PRESENTE'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10007382897585413066</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17354927.post-112862581782856768</id><published>2005-10-06T12:05:00.000-07:00</published><updated>2005-10-06T12:10:17.840-07:00</updated><title type='text'>EL CONSENSO POLÍTICO: FUNDAMENTO PARA LA INTEGRACIÓN DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE*.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Introducción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera, al comenzar esta intervención, despejar un punto esencial. El título de mi ponencia era "El consenso político: fundamento para la integración." De apariencia abstracto y académico, me tomé la libertad de referirlo a la integración latinoamericana y caribeña, o integración "grande" como la llamaré muchas veces. La integración de América Latina y el Caribe es un tema crucial en estos tiempos de globalización y de las incertidumbres de todo tipo que este fenómeno trae consigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea integracionista latinoamericana nació con los padres de la independencia. Ellos, sin ninguna excepción, la sintieron como natural, aunque vislumbraran los obstáculos que podrían salirle al camino. Se trató de un planteamiento visionario, que ellos concibieron con rara unanimidad. A la cabeza de ellos, en cualquier caso, destaca Simón Bolívar, quien no solamente desarrolló esta idea innumerables veces en sus escritos, sino que también hizo notables esfuerzos para hacerla realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bolívar y la integración&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta altamente interesante releer lo que escribió el prócer venezolano al respecto en 1815, en Jamaica, pues allí no solamente formuló con claridad la idea, sino que también reconoció sus serias dificultades:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Es una idea grandiosa" –dice– "pretender formar de todo el mundo nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diversos estados que hayan de formarse...".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí, Bolívar dice lo que después todas las generaciones futuras han venido diciendo: se trata de una idea "grandiosa", justificada en hechos concretos que él menciona y que tienen que ver con un pasado común. Lo que agrega después, no obstante, muestra la otra faceta del estadista, que mira lejos y concibe grandes ideas. En efecto, revela también al político pragmático, que reconoce las dificultades históricas concretas que tiene frente a sí. Añade Bolívar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"... mas no es posible, porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes dividen la América".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo realmente sucedido con el legado bolivariano&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos sabemos lo sucedido. Aunque el más grande caudillo de la independencia latinoamericana logró convocar en 1824 al llamado Congreso Anfictiónico y reunirlo en Panamá, en 1826, con la meta de formar una confederación de naciones hispanoamericanas, dejando entrever los destellos de la "grandiosa" idea de la unión, al final predominaron los elementos, ya señalados por él en 1815, que la hicieron imposible y que dividieron nuestra América virtualmente hasta ahora. El tratado de unión acordado en ese momento estelar nunca fue ratificado por los gobiernos de la región.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los latinoamericanos y caribeños hemos seguido viviendo esta situación. En efecto, hemos atravesado casi 200 años sosteniendo la idea bolivariana en sendos discursos, muchos de ellos memorables, mientras los crudos hechos, previstos ya en 1815, nos han mantenido alejados de la misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué ha sucedido esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque las causas son variadas, quizá uno de los hechos más determinantes ha sido, hasta hace poco tiempo, la falta de estabilidad política y de democracia en muchos de nuestros países. Las dictaduras de los más diversos tipos en todo el continente se encerraron usualmente a sí mismas, refugiándose muchas veces en sentimientos de estrechos nacionalismos. Hubo guerras y conflictos fronterizos. Hubo grandes recelos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Renacimiento de la idea&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la idea estaba viva y ¡sigue viva!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda la segunda mitad del siglo XX muestra un cuadro de permanentes esfuerzos para llevarla a cabo, que continúan hoy, al comenzar el siglo XXI y su primera década, con renovadas energías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un primer gran renacimiento y claro salto adelante se produjo en las décadas de los años 60 y 70 del siglo XX. Culminando procesos iniciados ya en la década de los 50, esos años fueron los de la creación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• del Mercado Común Centroamericano (MCCA), en 1960,&lt;br /&gt;• de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), ese mismo año,&lt;br /&gt;• del Acuerdo de Cartagena (hoy CAN) y de la Corporación Andina de Fomento (CAF), en 1969,&lt;br /&gt;• del CARICOM, en 1973, y&lt;br /&gt;• del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), en 1975.&lt;br /&gt;• Entremedio hubo algunas iniciativas más, como, entre otras, la Comisión Especial de Coordinación Latinoamericana (CECLA), clara antecesora del SELA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se podría afirmar, entonces, que en este tiempo y con distintos ritmos, comenzó a caminar un vasto proceso de integración latinoamericano y caribeño, fundado principal, pero no exclusivamente, en esquemas subregionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Retrocesos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la década del 70 marcó un grave retroceso en materia de democracia, instalándose de nuevo, en muchos países, dictaduras militares basadas en una ideología de la seguridad nacional que volvió a encerrarlas dentro de sus fronteras. Hubo etapas en que éstas, en el conjunto continental, llegaron a predominar. A este mal se agregaron graves convulsiones bélicas en Centroamérica, que tanto daño causaron a sus pueblos. Se produjo también la crisis de la deuda externa. Los diversos procesos de integración se estancaron. En materia de desarrollo, la década de los años 80 fue llamada la "década perdida".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comienza el gran cambio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta situación negativa comenzó a mostrar algunos cambios a mediados de la década de los años 80 y culminó con una década de los 90 en que, por primera vez en la historia, se produjo un predominio aplastante de los regímenes democráticos. Esta coyuntura estuvo acompañada por severas reformas y ajustes económicos y un lento renacer de los esquemas integracionistas subregionales más afectados por sus respectivas crisis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo reconocer que, para la integración "grande", esto es, la de toda América Latina y el Caribe, hubo escaso interés en la última década del siglo XX. Las prioridades de los ciudadanos y de sus gobiernos eran otras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevas señales al comenzar el siglo XXI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El inicio de un nuevo siglo y una nueva década ha planteado interrogantes de gran interés. ¿Hay señales indicadoras de que el tema de la integración vuelve a adquirir bríos? ¿Hay algún cambio al comenzar el siglo XXI y su primera década?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso que hay señales y más de un cambio en esta temática y, por eso debo, necesariamente, referirme a ellos. En esta ocasión mencionaré solamente dos niveles, uno en el ámbito cultural y otro en el político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nivel cultural&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo comienza en el accionar humano con el pensamiento. “En el principio era el Verbo”, se lee en la Biblia. Curiosamente, cuando Lenin afirmaba que “no hay acción revolucionaria sin teoría revolucionaria”, estaba diciendo virtualmente lo mismo en otro contexto. El pensamiento se nutre de la cultura. Es precisamente en este campo donde se ha ido produciendo una creciente toma de conciencia en torno a nuestra identidad. A raíz de las actividades organizadas en 1992 en torno al Quinto Centenario del descubrimiento de América por Colón, el gran pensador venezolano, Arturo Uslar Pietri, en un brevísimo ensayo que él tituló La América Latina en el umbral del siglo XXI, señaló lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La primera necesidad para enfrentar el futuro del continente es revisar a fondo los prejuicios y las posesiones ideológicas que han oscurecido la comprensión de nuestros orígenes y de tomar conciencia de que sin una reconciliación previa con nosotros mismos y una asimilación desprejuiciada del pasado no podremos cumplir las grandes tareas de integración que nos exige el futuro inmediato.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y agregó en su conclusión la siguiente afirmación:&lt;br /&gt;“Somos el producto y los herederos de un inmenso proceso de mestizaje cultural, el más grande y completo que ha presenciado la humanidad desde la Alta Edad Media. Como lo dijo Bolívar, ‘no somos españoles, no somos indios’ sino ‘una especie de pequeño género humano’. Ese reconocimiento debe llevarnos a aceptarnos nosotros mismos en nuestra verdadera condición, que es la de la formación y existencia de una sociedad sui generis, muy rica en su variedad y muy integrada en sus valores y en su cultura mestiza, que es la que nos da una presencia peculiar y llena de posibilidades ante el mundo de hoy.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para subrayar aún más dramáticamente lo que esto significa, Uslar Pietri concluía:&lt;br /&gt;“Somos los herederos de los conquistadores y de los conquistados, de una manera indisoluble, somos los descendientes de los esclavizados y los esclavizadores, confundidos en nuestro ser cultural; somos el producto de un inmenso proceso de mestizaje cultural que se inició hace medio milenio y que continúa con un inmenso poder de creación del que ha salido nuestra historia y nuestra expresión literaria y artística.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son palabras sabias y profundas, a tener en cuenta en el momento en que vivimos. ¿Podemos, en un momento de extrema y avasallante globalización, paralizarnos y dejarnos llevar, cual hojas al viento, por dicho proceso, abandonando nuestra identidad? Esta es la interrogante que nos lleva a responder que la integración es más urgente que nunca, tanto las subregionales como la integración mayor. A la vez, nos lleva a decir, como ya lo he hecho en otras ocasiones, que es la única vía para darle a nuestra inserción en ella el carácter y significado de aporte enriquecedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nivel político&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mayor desafío actual a la idea integracionista "grande" proviene del fenómeno llamado globalización, este nuevo fantasma que recorre el planeta. Para no divagar en torno a teorías académicas, digamos aquí solamente que dicho acontecimiento ya se manifiesta en instituciones y procesos concretos, a saber:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• la Organización Mundial de Comercio (OMC), que procura darle al comercio mundial normas uniformes y eficaces, que aseguren la libre circulación de los bienes en el planeta,&lt;br /&gt;• el ALCA, donde 32 países en vías de desarrollo negocian en la actualidad la creación de un área de libre comercio con los Estados Unidos, la mayor potencia del mundo en la actualidad, y con Canadá, que también pertenece al club de los países altamente desarrollados,&lt;br /&gt;• la Unión Europea, que también negocia acuerdos económicos con América Latina y el Caribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta que ha comenzado a hacerse nuestra región es si va a enfrentar estos desafíos fragmentada o unida, si va a convertir su inserción en la globalización en un asunto individual de cada país o de un pequeño grupo de países, o si va a coordinarse e integrarse para negociar con más fuerza su participación; y, no menos importante, si va a tratar de salvar su identidad y va a esforzarse por hacer su primer aporte en este decisivo ámbito de la cultura planetaria, hacia la que estamos avanzando con velocidad creciente, o va a subsumirse en la cultura que resulte predominante, destruyendo cinco siglos de ese "inmenso proceso de mestizaje cultural", del que hablaba Arturo Uslar Pietri, y que "nos da una presencia peculiar y llena de posibilidades ante el mundo de hoy" (...) sin la cual "no podremos cumplir las grandes tareas de integración que nos exige el futuro inmediato."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El salto cualitativo que se necesita&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para dar una respuesta a la altura de lo que los pueblos de América Latina y el Caribe nos demandan falta un salto cualitativo que todavía no hemos dado. Es imprescindible alcanzar un consenso político que le ofrezca fundamento y base sólida a un proceso de integración "grande". Y ese consenso político debe darse en torno a una decisión, tomada al más alto nivel, de largo aliento para implementar, paso a paso, etapa por etapa, de acuerdo a un cronograma acordado, la integración de toda América Latina y el Caribe. Aquí reside la roca dura sobre la cual podemos construir el gran edificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este paso es simple de describir, ciertamente, pero difícil de llevar a la práctica. Sin embargo, hoy, cuando nada es simple en la dura tarea de abrir horizontes de esperanza a nuestra inmensa población latinoamericana y caribeña, a nuestros pobres especialmente, que tanto llevan esperando, esta es la tarea más urgente y trascendente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La convocatoria debe llamarlos a todos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los más altos responsables políticos deben convocar a esta magna empresa a todos los actores sociales, sin olvidar a ninguno. En ese marco, hoy es relevante el llamado que debe hacérsele al sector empresarial privado y a los trabajadores. Las iglesias y las universidades también son vitales para darle fuerza a la dimensión cultural de la integración. Ellos, junto a los Estados que participen en la gran decisión, serán los futuros pivotes de la integración. Pasaron los tiempos en que todo, o casi todo, se le confiaba al Estado. Pero también están pasando los tiempos en que se le quiso negar toda tarea al Estado en el campo del desarrollo. Todos tienen un rol importante y tareas específicas. Nadie puede quedar excluido en esta gran marcha que es inclusiva por esencia. Se trata de potenciar nuestras energías y no de debilitarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo apremia, porque se acaba&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos en el minuto final para echar a caminar un proceso de integración de toda América Latina y el Caribe. Es ahora o nunca. Si no actuamos con rapidez y firme voluntad hacia el consenso político que le dará base a la integración, las fuerzas avasallantes de la globalización terminarán por dominarnos fragmentados. Por eso, ¡es ahora, en el último minuto posible!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡O será nunca!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Comunidad Andina, en este sentido, nos ofrece pautas a seguir por todo el continente. Tomada en 1966 la decisión política de crearla, se ha ido avanzando siempre un poco más, hasta poder mostrar resultados y una experiencia cargada de lecciones. En este cuadro histórico, cuidar el consenso político que la originó resulta crucial, porque ahí está la fuente de su existencia. Una cultura de la búsqueda y mantenimiento de los consensos es algo fundamental para nuestros procesos integracionistas. Lo es en el área andina y lo es y lo será siempre en todo el continente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Ponencia pronunciada en el IV Foro Empresarial Andino, realizado en Maracaibo los días 23 y 24 de mayo de 2001.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17354927-112862581782856768?l=ottoboyetextos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/feeds/112862581782856768/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17354927&amp;postID=112862581782856768' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112862581782856768'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112862581782856768'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/2005/10/el-consenso-poltico-fundamento-para-la.html' title='EL CONSENSO POLÍTICO: FUNDAMENTO PARA LA INTEGRACIÓN DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE*.'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10007382897585413066</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17354927.post-112856755911631748</id><published>2005-10-05T19:55:00.000-07:00</published><updated>2005-10-05T19:59:19.133-07:00</updated><title type='text'>INTEGRACION: AHORA O NUNCA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt; (DISCURSO EN LA HABANA, FEBRERO 2001)&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hablo por segunda vez en este útil foro que permite clarificar tantos aspectos del complejo mundo en el cual estamos viviendo. Lo hago tras un año de gestión al frente del Sistema Económico Latinoamericano, SELA, y después de innumerables contactos y diálogos con expertos y autoridades responsables del destino de nuestros pueblos. He escuchado y aprendido mucho, logrando hacerme un cuadro bastante completo de las diversas energías y corrientes que se mueven en la superficie y en lo profundo de nuestra existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Percibo así algunos hechos sustantivos a los cuales deseo referirme en esta oportunidad que agradezco. Aluden a la globalización, al llamado "modelo único" y a la integración de América Latina y el Caribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La globalización&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes que nada, algo sobre globalización: se la siente en la piel, es cierto; se la teme, también es cierto; pero se la comienza a mirar con ojos más abiertos y dispuestos a hacer algo para no cosechar la peor parte de sus frutos. Es mi primera percepción y es esperanzadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencemos, en todo caso, comprobando que no hemos comprendido todavía cabalmente el fenómeno de la globalización. Caemos fácilmente en la trampa de utilizar el término para referirnos a asuntos dispares, introduciendo, como no podía ser de otra manera, graves confusiones y malos entendidos. Tenemos, por una parte, la realidad de la globalización que pudiera definirse como la importancia de hechos y tendencias que rebasan los espacios nacionales y crean nuevas relaciones e interdependencias entre los estados. Esta realidad tiene múltiples causas que han sido resaltadas, con mayor o menor énfasis, por diversos analistas y observadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los avances tecnológicos, particularmente en transporte y comunicaciones, las exigencias que crea el propio crecimiento de las economías nacionales, las migraciones, los efectos de la actividad económica sobre el ambiente y espacios geográficos compartidos, los mayores intercambios culturales y las fuerzas de la competencia son solo algunos de estos factores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, tenemos las acciones humanas que acompañan a las tendencias de globalización. Las nuevas tendencias que crea la realidad de la globalización genera hechos que inciden en las sociedades nacionales y en las relaciones entre ellas. La respuesta ante ellos también se ha denominado “globalización”. Y es esto lo que puede dar lugar a malos entendidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las normas convencionales o legales para lidiar con las consecuencias de la globalización, o para canalizarlas, pueden adoptar formas diversas. Una de ellas, tal vez la de mayor alcance concreto para todas las naciones del planeta y, por ello mismo, quizá la más emblemática, ha llevado ya a la creación de regímenes legales e instituciones como la Organización Mundial de Comercio (OMC). Se trata al menos de un mecanismo que quisiera canalizar y hasta domesticar las consecuencias de la globalización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay actitudes deterministas frente a la globalización. Se expresa en aquellos que tienden a aceptarla simplemente como una fatalidad inmodificable. Tal es el caso, por ejemplo, de quienes se limitan a observar impávidos cómo las nuevas formas de producción llevan a un aumento pronunciado del desempleo y a la marginación de varios sectores productivos e, incluso, de economías o regiones enteras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando las fuerzas de la globalización adquirieron tal magnitud que se hacía imposible negar su realidad, hubo quienes las saludaron como algo inevitable y como una muestra del progreso de la humanidad ante las cuales la única actitud posible era adaptarse. La globalización era una especie de nueva mano invisible de alcance mundial que nos llevaría a todos a la concordia y la modernidad. Si algo había que hacer era desmantelar los residuos de una época anterior que significaban resistencias a esas fuerzas, tales como las regulaciones estatales, y las actitudes que no fueran amistosas con ellas, particularmente con el predominio omnipresente de las leyes del mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Curiosamente fueron estos primeros entusiastas de la globalización quienes afianzaron el establecimiento de normas e instituciones que aseguraran su funcionamiento, como si no estuvieran totalmente seguros de la inevitabilidad que proclamaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo se fue haciendo claro que las nuevas tendencias no eran únicamente virtuosas. También podían ser viciosas o perversas. En efecto, tenían a lo menos efectos secundarios que podían incidir negativamente en las relaciones sociales e internacionales y en la vida de amplios sectores de la población mundial. No solo en lo económico, sino también en lo social, en lo político y en lo cultural. En vista de ello, quienes cobraron conciencia de estos aspectos negativos se presentaron como adversarios de la globalización sin frenos y propusieron que se adoptaran medidas para detenerla o canalizarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy se ha llegado a cierto consenso en el sentido de que la realidad de la globalización tiene algunas consecuencias positivas y otras negativas y que es necesario canalizar unas y otras para aprovechar las ventajas y disminuir las desventajas. Es por ello que se puede tener una percepción esperanzada al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subsiste, sin embargo, un problema que no es de menor entidad. Quién y cómo y en que sentido se va regular o canalizar la globalización. Está claro que para enfrentar un fenómeno de alcance mundial se requieren conductas y regulaciones de alcance mundial. La dificultad reside en descubrir las formas y maneras como éstas van a definirse y establecerse.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se piensa que la globalización es realmente un problema mundial que afecta de una u otra manera a toda la humanidad y se extiende a todos los ámbitos geográficos y sociales, entonces está claro que es necesaria una participación activa y efectiva de los diferentes actores para tomar en cuenta la situación de cada uno ellos y evitar la marginación y la inequidad como consecuencia de las nuevas tendencias. Por ello, el aprovechamiento y la regulación de un fenómeno de carácter mundial debería ser compartido de manera amplia por las diferentes regiones, naciones y sociedades del planeta. Esto requiere la presencia de todas ellas y ponderar su representatividad y necesidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, si se acepta pasivamente la distribución de poder actualmente existente, las fuerzas de la globalización van a ser reguladas y canalizadas por quienes lo han hecho hasta ahora. Ellas, bajo el nombre genérico de “reformas”, han dejado hacer y pasar todo lo que conviene a sus intereses, como sucede, por ejemplo, con la hegemonía cultural, y han creado nuevos códigos de conducta y legislado en áreas en las cuales piensan que tienen nuevas ventajas a ganar, como las inversiones, la propiedad intelectual y la gobernabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El llamado “modelo único”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto nos lleva a un segundo aspecto, que se refiere al llamado modelo único, actualmente imperante en casi todo el planeta. El argumento empleado para tratar de impedir una revisión crítica de la forma como se ha reaccionado a nivel internacional ante el fenómeno de la globalización y las normativas asociadas a él, ha consistido en una virtual imposición del criterio de que existe un modelo único para tratar los asuntos nacionales, internacionales y mundiales y que ese modelo, como no podía menos que ser, es el modelo existente en la gran mayoría de los países del mundo. Y, obviamente, ese modelo es el que refleja la distribución actual del poder y de la capacidad de toma de decisiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afortunadamente hay más crítica hacia el modelo único de lo que aflora a la superficie. No solo en los países en desarrollo o en quienes han sentido la marginación que en ocasiones conlleva han surgido críticas. También la han comenzado a ejercer importantes sectores de los propios países industrializados y centros de pensamiento y organizaciones que tienen alguna cuota de poder en los actuales procesos de toma de decisión. Y esto también es esperanzador, aunque todavía no se exprese en nuevas políticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este aspecto resulta necesario dar una voz de alerta. El modelo único, que inicialmente se refería a aspectos meramente económicos y a recomendaciones de prudencia y ortodoxia en el manejo de las finanzas públicas se empeña ahora en abarcar campos cada vez más amplios. La justicia, la educación y los valores universales han sido apropiados por unos pocos organismos financieros y se intenta aplicarlos e imponerlos como requisito para participar en el supuesto mundo idílico de la globalización y la modernidad. Se exigen como condiciones para entrar en él y se exhiben como beneficios generosamente otorgados. Pero olvidan que tales beneficios sólo serán genuinos si son el resultado de reflexiones y decisiones propias, a las que se llega por convicción y no por sometimiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La integración de América Latina y el Caribe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tercer punto al que deseo referirme es a la integración latinoamericana y caribeña. No sólo porque es la preocupación fundamental del SELA, sino porque en el panorama que he esbozado, en el cual solamente he expresado unas pocas reflexiones sobre los dos primeros aspectos, la integración es una de las pocas maneras que tenemos los latinoamericanos y caribeños para poder tener presencia y participar en el diseño y la conformación de las actitudes y normas que necesariamente deben acompañar al proceso de globalización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos han podido leer el título de mi ponencia. Hay un desafiante "ahora o nunca" referido a la integración. Esta afirmación está en el corazón de mi principal percepción al cabo de un año de trabajo en el SELA. Efectivamente, he llegado a la conclusión de que tras casi dos siglos de haber sido proclamada esta idea y luego de haberse acumulado innumerables discursos y escritos sobre ella, hemos llegado a un punto en que esta situación exige decisiones perentorias. Ahora, o se dan pasos concretos y decididos para avanzar hacia una integración real y efectiva, o la oportunidad se perderá para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta conclusión nace de una realidad que tenemos a la vista. Procesos que expresan aspectos duros de la globalización, como la transnacionalización de los procesos de producción, inversión y financiamiento;  la pérdida de relevancia de las políticas y las monedas nacionales para las relaciones económicas internacionales; la homogenización de los mensajes culturales; el aumento en la brecha que separa los países desarrollados y en desarrollo en cuanto a niveles de ingreso y posibilidades de crecimiento, competencia y modernización, todos ellos tienen un dinamismo arrollador y requieren respuestas oportunas para que sus aspectos positivos sean aprovechados y sus efectos negativos frenados y evitados. Cuando se han dado algunas respuestas, ellas han sido hasta ahora formuladas y llevadas a la práctica con una participación reducida y a menudo irrelevante de los países de nuestra región. Sus expresiones formales y normativas, como la legislación de la  OMC, los programas del Fondo Monetario y los préstamos del Banco Mundial se nos presentan como hechos en cuyo diseño los puntos de vista de la región escasamente son considerados. Avanzan implacables y envolventes. Somos a lo más observadores o convidados de piedra. Las más de las veces nos enteramos de las políticas y decisiones de alcance mundial por los comunicados de prensa del Grupo exclusivo y excluyente de los líderes de las principales economías desarrolladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que han surgido reparos sobre esta forma de proceder, aún en los países en desarrollo, y éstos han detenido la consolidación de una normativa internacional diseñada para satisfacer los requisitos del llamado modelo único. Pero también es cierto que el papel que han jugado nuestros países al respecto no ha sido muy activo y que no hemos sido capaces de formular propuestas alternativas de carácter constructivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No solo a nivel mundial se ha desdibujado la presencia de los países de América Latina y el Caribe, que en el pasado llegó a tener alguna significación. En nuestro hemisferio tenemos la propuesta de ALCA. Ella avanza de manera silenciosa sin que haya sido debatida y considerada por las opiniones públicas de nuestros países. Así, si nada hacemos para corregir esto, despertaremos un buen día de nuestra siesta y nos encontraremos con que el ALCA ya es un hecho y que afectará profundamente nuestras vidas en un futuro no lejano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La lógica interna de la negociación del ALCA implica que si entramos en ella separados y descoordinados  nuestros intereses se verán menguados. Seremos en ella débiles fragmentos de nosotros mismos. Y como resultado tendremos un entorno internacional y una normativa mundial y hemisférica ajenos a nosotros mismos y a nuestras realidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos  argumentos se añaden a los tradicionales para subrayar la necesidad de conformar un espacio político y económico genuinamente latinoamericano y caribeño, avanzando resueltamente en la construcción de la integración latinoamericana y caribeña. Le imprimen, además, un sentido de urgencia.  Pues, ante la inminencia de una normativa mundial y hemisférica que condicione nuestros modos y posibilidades de actuar, si no concertamos acciones y actitudes concretas ahora, no podremos hacerlo en el futuro.  Se habrá agotado para siempre la posibilidad de llevar a cabo esta idea!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, aunque se trata de un proyecto estratégico que se realiza en el mediano y largo plazo, deben tomarse decisiones dentro de muy poco tiempo. Si nos dejamos llevar por los intereses y rivalidades inmediatos de cada quien, los países tomarán un curso de acción diferenciado. En ese caso la gravitación de América Latina y el Caribe sobre los acontecimientos de carácter mundial y regional será cada vez más débil. Y, lo que es peor, la capacidad que tendremos para enfrentar con voz propia nuestros propios problemas será cada vez más reducida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos avanzado, debemos reconocerlo, en el fortalecimiento de los acuerdos económicos de integración subregional. Se han revitalizado durante la última década los acuerdos de integración tradicionales y se ha creado el MERCOSUR,  el más grande y uno de los más promisorios entre ellos. Recientemente se acordó el establecimiento, antes de que concluya el presente año, de una zona de libre comercio suramericana que sería un paso fundamental para la integración económica en la región. Pero también se debe reconocer que los ámbitos subregionales e, incluso, el ámbito suramericano, que es el más grande, son insuficientes para participar plenamente, con identidad propia, en el escenario mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco son suficientes los acuerdos comerciales y meramente económicos para reafirmar tal identidad. Se requiere de una conciencia común en cuanto a objetivos y proyectos. Por ello resulta necesario abrir un diálogo abierto y franco sobre el curso de acción del conjunto de países que conforman a América Latina y el Caribe. Podemos tener divergencias, pero no debemos ocultárnoslas, debido a que la acción conjunta es la única manera de no ser absorbidos por el anonimato que nos espera en una globalización diseñada sin nuestro concurso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conclusión de que la integración latinoamericana y caribeña es una tarea a realizar ahora o nunca no es esperanzadora ni decepcionante. Es provocadora. Nos interpela a la acción inmediata, y nos enfrenta a la alternativa ingrata de resignarnos. Estamos en el umbral de un punto de no retorno. Si lo cruzamos desintegrados, como de hecho lo estamos haciendo peligrosamente en la actualidad, ningún discurso, por más elocuente y apasionado que sea, podrá cambiar el hecho de la imposibilidad definitiva de llevar a cabo el ideal de ser protagonistas de nuestro propio destino. ¡Esta es la cruda verdad que no podemos ocultar! ¡Por eso : es ahora o es nunca!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ahora, con dignas excepciones, no hemos sido los constructores de nuestra propia historia. Hemos mirado hacia el pasado, en vez de guiar nuestra conducta mirando hacia el futuro. Hemos estado a la espera de circunstancias propicias para entrar con personalidad propia en la escena mundial. Hemos postergado el enfrentarnos con nosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero se da el caso de que las postergaciones ya no son posibles. Ante la realidad de la globalización o reaccionamos de manera positiva o somos absorbidos. Probablemente el concepto del fin de la historia es descabellado, pero no lo es tanto la noción del fin de la presencia de América Latina y el Caribe en la historia si continuamos con la pasividad y la fragmentación que nos han caracterizado durante los años recientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los latinoamericanos y caribeños nos une un pasado, una cultura, una situación y una historia común. Pero no son principalmente estos factores los que nos inducen a las acciones conjuntas. Nos une sobre todo la necesidad de hacer frente al porvenir, de enfrentar con fuerzas propias los problemas que nos aquejan y resolver de acuerdo a criterios propios nuestras dificultades y carencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encarar de frente los problemas de la integración, sin recurrir a subterfugios ni promesas de beneficios de corto plazo, es no solo la manera directa y honesta de reconocer nuestras posibilidades, es también la alternativa que nos queda para insertarnos en la globalización sin ser anulados por ella y sin padecer los efectos de marginalización, inequidad y pobreza que les espera a quienes no sean capaces de reconocer y estar a la altura de esta realidad de nuestros tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El SELA considera su deber señalar esta circunstancia y convocar a los latinoamericanos y caribeños a aunar esfuerzos para diseñar las respuestas que exigen los tiempos actuales, empezando por el diálogo, la coordinación y los avances hacia una integración que reafirme nuestra propia identidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este llamado no puede limitarse a una mera expresión retórica, pues el carácter que han adquirido las relaciones internacionales y la dinámica de la globalización nos presentan la disyuntiva planteada desde el título de esta intervención:  Integración, ahora o nunca. Muchas gracias.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17354927-112856755911631748?l=ottoboyetextos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/feeds/112856755911631748/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17354927&amp;postID=112856755911631748' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112856755911631748'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112856755911631748'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/2005/10/integracion-ahora-o-nunca.html' title='INTEGRACION: AHORA O NUNCA'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10007382897585413066</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17354927.post-112845835598940334</id><published>2005-10-04T13:36:00.000-07:00</published><updated>2005-10-04T13:39:16.003-07:00</updated><title type='text'>LA NUEVA ETAPA DEL SELA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;          El año 2000, primer año de mi mandato como Secretario Permanente del SELA,  ha transcurrido para América Latina y el Caribe en medio de señales de todo orden, cargado así de interrogantes y desafíos múltiples. Deseo transmitir en este artículo, escrito con motivo de celebrar los 25 años de la institución, algunas ideas surgidas de vivencias y experiencias en torno a este hecho, pues ellas reflejan bastante, creo, el debate que se realiza en los distintos ámbitos donde se ventilan las inquietudes sobre el destino de la región, entre las que se encuentran algunas relacionadas con el papel futuro del SELA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         A fin de conocer de primera mano las líneas gruesas de la marcha de esta gran zona del planeta, he tratado de recoger en esta primera fase de mi gestión, utilizando el contacto directo con Jefes de Estado, Ministros de Relaciones Exteriores, Embajadores y otras autoridades, las reflexiones y posturas de los máximos responsables de la política exterior de un buen número de Estados miembros del SELA. Aquí se encuentra la fuente básica de las siguientes consideraciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I. Tiempos cruciales&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Vivimos tiempos extraordinarios, atravesados por fenómenos que, con extrema rapidez, han modificado por completo la realidad del mundo. Las transformaciones experimentadas no se han dado solamente en el ámbito visible de la política exterior, como pueden ser algunos hechos tan importantes como el fin de la guerra fría y la emergencia de un nuevo orden mundial, sino que han ocurrido, como las corrientes subterráneas de muchos ríos, en zonas más invisibles y profundas y, no por ello, menos reales. Es, ni más ni menos, en el propio nivel del pensamiento humano, donde se están produciendo los cambios de mayor trascendencia. Ya pocos dudan: estamos en el vértice del paso de una fase histórica, la era industrial que va quedando atrás, a otra era planetaria de colosales dimensiones. En esta nueva etapa predomina precisamente el conocimiento. A la vez, ha adquirido gran velocidad un proceso de globalización que comenzó con el nacimiento del hombre en la tierra y con su necesidad de explorarla en busca de alimentos y mejores posibilidades de desarrollo para su familia. Se trata de un período histórico que enmarca realidades múltiples, como son el vertiginoso avance de la informática y la biogenética y los gigantescos progresos en todo el complejo campo de las comunicaciones. Sus efectos ya son palpables en todas partes, aunque se encuentren todavía en una etapa preliminar. Entre otras cosas, emerge amenazante una nueva forma de marginalidad, entre aquellos que tienen acceso a este nuevo mundo de posibilidades y tecnologías y quienes lo miran desde afuera, sin poder entender, por falta de oportunidades para ello, las dinámicas que genera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Para América Latina y el Caribe los tiempos actuales son cruciales, pues marcarán muy decisivamente, desde ahora, su destino. Su inserción en la economía mundial y sus relaciones con los otros bloques estructurados en el presente escenario estarán en el primer lugar de su agenda.  La aceleración del devenir humano, que ya ha llegado a penetrar la vida cotidiana de toda la zona, afectando directamente a cada uno de sus más de 500 millones de habitantes, plantea hoy dilemas claves insoslayables a todos ellos y, desde luego, en forma muy acuciante a quienes tienen la responsabilidad política de decidir las grandes líneas por donde conducir a sus países y llevarlos a mejor puerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. La integración&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Para la zona en su conjunto no existe dilema mayor que el de su integración o el de su fragmentación definitiva. La primera idea, surgida en la mente visionaria de los grandes conductores de la independencia, se ha mantenido latente a lo largo de casi dos siglos, pero ha chocado con obstáculos diversos muy poderosos que la han retrasado y socavado, haciendo posible hasta ahora la segunda alternativa. Las dificultades provienen, por una parte, de la herencia colonial manifestada en una política que mantuvo a nuestros países separados entre sí durante tres siglos y, por la otra, nacen de factores internos muy característicos, como  caudillismos y caciquismos persistentes, que contribuyeron a generar nacionalismos que hoy resultan, en la aldea global, objetivamente estrechos y hasta ridículos. A esto hay que agregar la política exterior de las grandes potencias mundiales, que constantemente desincentivaron las tendencias e iniciativas integracionistas latinoamericanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         En la actualidad, el fenómeno de la globalización pone de relieve la urgente necesidad de enfrentar el camino a la integración como una forma de insertarse en él con identidad y hacerle frente al peligro de que se imponga en el planeta una versión unidimensional del mismo. Dicha construcción unilateral y reduccionista ya ha hecho algún camino, pero, como la globalización es un proceso extraordinariamente dinámico y cambiante, existen todavía ciertos márgenes de maniobra para nuestros países.  Estamos, en cualquier caso, en presencia de un nuevo argumento, caracterizado por un marcado contenido cultural y político, a favor de la integración, surgido de la realidad presente. Así, no se trata ya solamente de mejorar la fuerza negociadora de América Latina y el Caribe frente a los grandes bloques ya establecidos con la finalidad de obtener mayores beneficios materiales, sino de intentar ser alguien -¡y no simplemente "algo"!- en el nuevo mundo que se está formando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Contexto en el que nació el SELA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         El SELA surgió en un contexto expuesto aquí en los escritos de mis antecesores. Cuando arreciaba la guerra fría y en América Latina escaseaba la democracia, los gobiernos de la zona crearon este instrumento. ¿Estaban engendrando un organismo internacional más y una nueva burocracia? Eso, claramente, habría carecido de todo sentido. En cambio, siguiendo un proceso abierto en la década del 60 con la Comisión Especial de Coordinación Latinoamericana, CECLA, el SELA fue coherente con un anhelo integracionista que se abría paso a pesar de las dificultades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy estamos en el contexto nuevo arriba descrito y tenemos la obligación de considerarlo seriamente.  Ya no existe la presión asfixiante de dos bloques disputándose la vida y el alma de las naciones del planeta. Ese dilema desapareció, ojalá para siempre. Ahora hay que construir un mundo mejor, sin los esquemas ideológicos que fueron pensados para la sociedad industrial solamente, tras metas y valores de vigencia permanente, como los de la libertad y la justicia. La gran tarea, aquella que le da sentido a nuestras vidas, consiste en buscar y encontrar los caminos que nos permitan encarnarlos en el nuevo escenario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas consideraciones no son abstractas, pues tienen lugar en medio de acontecimientos históricos concretos y algunas señales nuevas muy recientes. Ellos comienzan a abrir caminos a seguir por toda la región latinoamericana y caribeña. A ellos hay que hacer referencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. Un acontecimiento prometedor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El evento de mayores perspectivas para la zona en el año 2000  ha sido, sin lugar a dudas, la Cumbre de Presidentes de América del Sur (Cumbre Sur, en adelante), llevada a cabo en Brasilia los días 31 de agosto y 1º de septiembre recién pasados, gracias a una -a mi juicio visionaria- iniciativa del Presidente Fernando Henrique Cardoso. Sus acuerdos debieran constituirse en un hito de gran trascendencia para las relaciones externas de los 12 países ahí representados, planteando numerosos y positivos desafíos para ellos mismos y para todos los demás países de América Latina y el Caribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Invitado por el gobierno de Brasil en calidad de observador, tuve la oportunidad de estar en esta Cumbre Sur. Puedo dar, por eso, testimonio de una atmósfera excelente, creada por el anfitrión y por Itamaraty, que permitió subrayar la solidez de los acuerdos alcanzados. La idea de la integración latinoamericana y caribeña tiene, en el “Comunicado de Brasilia” suscrito por todos los mandatarios asistentes, una nueva carta de navegación, que se da en forma muy explícita en dos grandes niveles: uno, más reducido, que abarca solamente a los países de América del Sur y otro, más amplio, referido a toda América Latina y el Caribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el primer nivel se tomaron acuerdos en torno a cinco temas: democracia (¡cláusula democrática!); comercio (zona de libre comercio sudamericana ¡al 31 de diciembre del 2001!); infraestructura de integración (plan de acción de diez años con financiamientos del BID y de la CAF); drogas ilícitas y delitos conexos (más coordinación en todos los aspectos); y, por último, información, conocimiento y tecnología (modernización y comunicación intrarregional en todos los ámbitos). Las nueve páginas que abarcan esta parte reflejan bien la forma decidida en que se tomaron estos acuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo nivel también es trascendente, porque aclara, ya en los primeros párrafos del “Comunicado”, que la Cumbre Sur “resultó de la convicción de que la contigüidad geográfica y la comunidad de valores conducen a la necesidad de una agenda común de oportunidades y desafíos específicos, en complemento de su tratamiento en otros foros regionales e internacionales.” (Nº 2) Más adelante “los Jefes de Estado reafirmaron el compromiso con la integración de América Latina y el Caribe”, definiéndola –hay que subrayarlo- como “meta de política externa que está incorporada a la propia identidad nacional de los países de la región”. (Nº 8) Continuaron declarando que “articular América del Sur significa, por tanto, fortalecer América Latina y el Caribe”. (Nº 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Culminaron con el párrafo 11, que, por su importancia para un organismo como el SELA, cito íntegro: “La consolidación y la instrumentación de la identidad suramericana contribuirán, así, al fortalecimiento de otros organismos, mecanismos o procesos regionales de un alcance geográfico más amplio, de los cuales forman parte países de América del Sur. Esa visión se aplica, en el ámbito político, especialmente, al Grupo de Río, -al cual convergen las iniciativas de aproximación entre países de América Latina y el Caribe-, a la Organización de Estados Americanos, a las Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas o a la Conferencia Iberoamericana, entre otros foros. También se aplica, en el ámbito económico comercial, a la ALADI, al SELA o a las negociaciones para la conformación de un área de libre comercio de las Américas. La identidad suramericana, que se consolida en países que comparten una vecindad inmediata, refuerza y complementa los lazos bilaterales y multilaterales con las otras naciones de América Latina y el Caribe, del continente y del mundo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí se encuentra, a mi entender, el meollo del desafío que la Cumbre Sur, en forma consciente y totalmente deliberada, se ha lanzado a sí misma y a la parte latinoamericana que no estuvo en Brasilia: el camino grande de la integración latinoamericana y caribeña está vigente y los instrumentos para seguirlo desarrollando y construyendo deberán fortalecerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. Señales nuevas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         América Latina y el Caribe en su conjunto deben estar atentos, también, a las nuevas, variadas y significativas señales que se están produciendo en el mundo y saber sacar provecho de aquellas circunstancias que le pueden, con un buen manejo político, ser favorables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         El fracaso de la reunión de la OMC, celebrada en Seattle, fue una primera advertencia seria. La reunión de la UNCTAD llevada a cabo en Bangkok, aunque en otro sentido, también se constituyó en una señal importante. En efecto, la primera abrió un paréntesis, para muchos saludable, a favor de los países menos desarrollados; la segunda, por su parte, les ofreció a éstos la esperanza de un pensamiento revisionista del llamado "Consenso de Washington", claramente más adaptado a sus realidades. Ahora en Praga, donde los “grandes” (Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional) tenían la palabra principal que decir, se acaban de valorar por primera vez los esfuerzos subregionales de integración (tema tabú hasta ahora en ese foro) y de colocar el combate a la pobreza en un alto nivel de prioridad. Se trata, indudablemente, de grandes avances, buscados en vano durante largos años y ahora, finalmente, alcanzados. ¡Por ahí se empieza!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII. Una nueva etapa del SELA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Mis antecesores, con sus aportes a este número, han aliviado grandemente mi tarea. Con la experiencia acumulada, han destacado la gran potencialidad de este instrumento, precisamente en la hora presente. Para subrayar algunos de sus puntos de vista me permito citar algunos breves párrafos de sus muy valiosos aportes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Jaime Moncayo: “La creación el SELA constituyó un hecho de especial trascendencia, en el proceso histórico de construir una América Latina unida y solidaria.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Carlos Alzamora: “(La creación del SELA) fue una decisión histórica, de un coraje y una visión sin precedentes.” “Ojalá este aniversario (...) sirva para inspirar a nuestros gobernantes y revelarles en toda su trascendencia, el costo de 25 años de oportunidades tantas veces malgastadas. Nunca estarán más cerca de enfrentar con éxito su responsabilidad colectiva ante la historia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Sebastián Alegrett: “Pienso que el SELA es más necesario que nunca en estos tiempos de globalización. El debilitamiento de los Estados nacionales sólo puede ser compensado por el fortalecimiento de la acción colectiva. El SELA tiene su razón de ser en la necesidad que tenemos los latinoamericanos y caribeños de contar con un punto de encuentro y un foro propio para el diálogo entre nosotros.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Carlos Pérez del Castillo: “(...) América Latina y el Caribe deben afrontar sus problemas a través de enfoques propios, dirigidos a sus necesidades, dificultades e intereses fundamentales. En otros términos, (...) la región debe desarrollar y aplicar su propio pensamiento para desempeñar un rol decisivo en la construcción de su futuro”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Salvador Arriola: “(...) era fundamental mantener la plena vigencia de los objetivos principales del Convenio de Panamá, consistentes en la promoción de la integración y la cooperación regional, y de un sistema permanente de consulta y coordinación que permitiera adoptar posiciones y estrategias comunes sobre temas económicos y sociales, tanto en los organismos y foros internacionales como con terceros países y agrupaciones regionales.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Calos J. Moneta: “(...) consideramos que el SELA, junto con otras instituciones regionales, tienen un doble papel que cumplir: contribuir a resolver de la mejor manera posible las situaciones de la coyuntura, pero no quedar prisionero de ella. Una de sus principales tareas es la de imaginar el futuro, identificar rumbos viables para nuestro desarrollo, prever, alertar y prepararse para superar los problemas por venir”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Estos testimonios, bien desarrollados por sus autores en sus respectivos aportes, avalan la idea de que el SELA puede dar importantes pasos adelante, abriendo una nueva etapa en su caminar. Existen tareas propias, que ningún otro organismo internacional podría realizar en sustitución suya con la consistencia que, por su propia constitución, el SELA posee ampliamente. De allí que miremos con mucha serenidad el futuro, porque los responsables de la política exterior del continente están tomando conciencia creciente de toda la dimensión de los desafíos que tenemos por delante y están reaccionando con espíritu abierto y pragmático a las nuevas realidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII. Algunos temas a considerar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Antes concluir estas breves consideraciones, quiero hacer mención explícita a dos temas que el SELA está en condiciones de enfrentar.  Uno se refiere a la institucionalidad para la integración y el otro a las relaciones entre los sistemas subregionales de integración. Aunque íntimamente vinculados, tienen, en la práctica, un tratamiento separado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Al asumir mi cargo el 1º de diciembre del año pasado  me permití plantear mi propósito de "abocarnos al estudio de una institucionalidad fuerte y eficaz para impulsar e implementar un proyecto serio de integración latinoamericana y caribeña". Aparte de informar que la Secretaría emprendió ese estudio y que circulará pronto un primer documento exploratorio sobre la materia, debo compartir aquí la experiencia recogida en mis contactos con los dirigentes políticos de la región. En general, hubo siempre una reacción muy positiva, partiendo por el reconocimiento de que en este aspecto había que trabajar de nuevo con sentido de urgencia y que el SELA era el organismo apropiado para emprender este trabajo, dada su composición completa y a su marco legal, que lo obliga a producir una visión latinoamericana y caribeña de los diversos temas regionales. Escuché también la observación de que debían encontrarse formas ágiles y modernas para caminar hacia la gran meta, que recogiera con discernimiento lúcido las experiencias vividas por otros bloques (como el europeo, por ejemplo), separando lo positivo, a fin de imitarlo sin dejar de hacer las adecuaciones pertinentes, de lo negativo, que obviamente debería desecharse. Deberemos, entonces, crear un diseño de esas características, que ordene, sistematice y le entregue nueva potencia a los esfuerzos, hoy débiles, que ya existen, pero vegetan sin muchos horizontes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         En el marco de esos empeños integracionistas hoy existentes se inserta el tema de la convergencia de los sistemas subregionales, como son el MERCOSUR, la CAN, el CARICOM y el Mercado Común Centroamericano. Aquí existe una enorme tarea por realizar, puesto que se trata de establecer campos de cooperación y aproximación entre dichos esfuerzos con miras a la integración de todo el conjunto. También en este punto he encontrado una disposición muy favorable por parte de los responsables máximos de los diversos organismos frente a una invitación que pudiera hacerles el SELA. Por eso, el programa del año 2001 contempla iniciativas en este sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII. Razón y pasión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Para terminar, tengo muy presente lo que dije hace un año en la ocasión arriba aludida. Debemos actuar con razón y pasión a la vez, para "movilizar no solamente cabezas, sino también corazones". En esto estamos. Queremos recurrir a la mejor inteligencia que podamos encontrar, pero no para realizar un trabajo abstracto y frío, terriblemente lejano de lo que sienten nuestros pueblos. Somos parte de ellos y son sus anhelos, sus necesidades y sus problemas los que queremos enfrentar cuando luchamos por la integración. Estamos convencidos, hoy más que nunca, de que ese es el único camino que en el mediano y largo plazo nos conducirá a mejorar nuestra situación en el mundo y a sacar mayores provechos de la globalización que hoy nos apremia y nos urge a actuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Con estos lineamientos básicos, el SELA, apoyado por los Estados Miembros, estará en condiciones de iniciar una nueva etapa fructífera para toda la región.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17354927-112845835598940334?l=ottoboyetextos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/feeds/112845835598940334/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17354927&amp;postID=112845835598940334' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112845835598940334'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112845835598940334'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/2005/10/la-nueva-etapa-del-sela.html' title='LA NUEVA ETAPA DEL SELA'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10007382897585413066</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17354927.post-112835558204878075</id><published>2005-10-03T08:58:00.000-07:00</published><updated>2005-10-03T09:06:22.063-07:00</updated><title type='text'>TOMA DE POSESIÓN EN EL SELA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Discurso al tomar posesión del cargo de Secretario Permanente del Sistema Económico Latinoamericano, SELA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caracas, 1 de Diciembre 1999&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero comenzar agradeciendo la presencia de todos ustedes.  La interpreto como un apoyo al SELA y a sus importantes funciones.  Este respaldo, que también lo siento como personal al ver en todos caras amigas, es hoy más decisivo y trascendente que nunca, pues comenzamos un nuevo período, basado en los tiempos especiales por los que atravesará la región y en las muy serias reformas acordadas en 1998 y que ya comenzaron a ejecutarse durante el año que pronto termina.  Gracias a estos cambios el SELA renació de cenizas reales y simbólicas, conducido en esa etapa crucial por Carlos Moneta a quien deberemos agradecerle siempre su dedicación plena a las difíciles tareas que los estados miembros le encomendaron.  Permítanme que le exprese todo mi reconocimiento y le rinda aquí el más sincero y merecido homenaje, que hago extensivo al equipo que trabajó con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He traído a este acto inaugural algunas reflexiones preliminares o introductorias a mi gestión como Secretario Permanente del SELA.  Percibo que estamos entrando a un momento de reflexión total sobre el destino de América Latina y el Caribe, época de balances para discernir lo positivo de lo negativo y de nuevas propuestas.  Por eso no pretendo expresar sino una primera aproximación a este proceso que se está abriendo y que es responsabilidad de todos.  Vendrán, ciertamente, nuevas aproximaciones sucesivas a medida que vayamos avanzando en nuestro trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera empezar con algunas referencias históricas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los últimos años de la década de los sesenta germinó una idea-fuerza entre los gobiernos y cancilleres de nuestro subcontinente: el “nacionalismo latinoamericano".  Se plasmó en un notable documento que se llamó "Consenso de Viña del Mar", aprobado el 17 de mayo de 1969, en una reunión de Ministros de Relaciones Exteriores convocada por la Comisión Especial de Coordinación Latinoamericana, CECLA.  Como en ese momento América Latina, carente todavía del valioso aporte de los países caribeños angloparlantes, vivía en medio de un mundo dividido en dos grandes bloques que se miraban con desconfianza y apuntaban sus arsenales nucleares el uno contra el otro, nuestras naciones consideraban la dependencia de los Estados Unidos como su problema principal.  Como sabemos, esta circunstancia marcó dicha época en todos los terrenos: políticos, culturales, militares y hasta académicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Viña del Mar los cancilleres definieron algunos intereses propiamente  latinoamericanos y decidieron comunicarle directamente a los Estados Unidos de América su planteamiento.  Fue el Canciller chileno Gabriel Valdés quien, recibiendo el encargo de sus colegas y acompañado en la Casa Blanca por los embajadores latinoamericanos, le  explicó al Presidente Richard Nixon las resoluciones adoptadas y sus alcances.  Entre las ideas que expuso dijo que por primera vez América Latina había expresado "su unidad en la definición de principios y en la identificación de los problemas que afectan sus relaciones con Estados Unidos de América".  El objetivo era "buscar nuevos términos de relación en el hemisferio".  Y al concluir decía que, en definitiva, el desafío para ambas partes era el mismo: "construir sociedades justas, libres, dinámicas y pacíficas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque el fenómeno histórico de la dependencia no ha desaparecido, la realidad se ha hecho ahora infinitamente más compleja.  Ya no existe el enfrentamiento desconfiado de dos grandes bloques y el mundo se está reordenando casi instintivamente en torno a agrupaciones de naciones que ocupan grandes espacios geográficos, políticos, económicos, sociales y culturales.  Hoy ya no basta con definir nuestros intereses regionales propios frente a una sola contraparte como en los tiempos mencionados.  Hoy debemos hacerlo respecto a un abanico mayor de actores, algunos de los cuales son ya casi tan grandes y poderosos como lo era Estados Unidos de América hace treinta años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El SELA, continuador de la CECLA, en cuyo ámbito se había aprobado el Consenso de Viña del Mar, se fundó en 1975 en un contexto sometido a serias limitaciones políticas.  Su propio nombre, que se refiere solamente a una dimensión de la realidad latinoamericana, la económica, así lo refleja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocimos y muchos sufrimos las restricciones políticas y de violaciones masivas a los derechos que se vivieron durante los años 70 y parte de los 80. Pese a ello, el SELA nació como un instrumento válido de la cooperación regional, destinado a facilitar la obtención de objetivos de interés común para los países de nuestra región.  Esto fue, es y deberá seguir siendo una línea central de este organismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;América Latina y el Caribe ha recorrido un largo camino desde mediados de la década del 70, cuando se creó el SELA.  Algunos hechos pueden considerarse como logros positivos: el ingreso per capita de los países ha aumentado; ha crecido el comercio intra y extra-regional; se han fortalecido los arreglos subregionales; la región agrega mayor valor a sus productos primarios; varios países han diversificado sus productos y los mercados donde los venden, hasta el punto que los llamados tradicionales ya no son los principales; la democracia ha recuperado espacios, etc.  Pero existen, igualmente, viejos y nuevos problemas a enfrentar.  Entre los primeros siguen pendientes la distribución de la riqueza y una mayor y mejor inserción en los mercados mundiales.  Entre los segundos destacan el gigantesco desarrollo tecnológico; los desafíos de la globalización, de la liberalización de las economías y de la competitividad internacional; los procesos de regionalización; la nueva naturaleza de los conflictos y de las diferencias entre países.  Han surgido nuevos actores en el escenario internacional.  Actitudes como las de ignorar la fuerza del empresariado, desconocer los aportes de la sociedad civil y no utilizar las ventajas de la revolución del conocimiento pueden equivaler hoy a un suicidio o, a lo menos, a una marginalización grave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este entorno opera el SELA hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 28 de octubre recién pasado recibí el alto honor y la delicada responsabilidad de ser elegido por el Consejo Latinoamericano, para los próximos cuatros años, Secretario de este órgano permanente.  La designación recibió el apoyo unánime de todos los presentes en la reunión, lo que condujo a una aclamación que, en lo personal, debo confesarlo, me produjo gran impacto, pues sentí en el acto, casi instantáneamente, que el mandato a asumir era mucho mayor de lo que yo imaginaba.  Fueron momentos de gran emoción para mí, que esperaba fuera de la sala y que sentí en la piel los aplausos calurosos que expresaban dicha aclamación.  Algo más tarde fui invitado a pasar a la sala y de nuevo fui recibido con aplausos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Constituyeron instantes -repito- de emoción profunda y si se quiere, momentos en que habló la pasión.  Los dejo registrados en estas primeras palabras mías al asumir formalmente este cargo, porque forman un componente esencial de los tiempos que vienen.  Creo que ellos estarán marcados ciertamente por la razón, pero también muy fuertemente por la pasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veo mi elección como la llegada a puerto de un trabajo refundacional del SELA y, por eso mismo, como comienzo de una nueva etapa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho trabajo lo hicimos todos.  Digo y enfatizo este "todos", porque no puedo olvidar el modo ejemplar de trabajar por parte de la Secretaría Permanente y de cada uno de sus funcionarios, así como el esfuerzo sistemático, paciente e ilustrado del Grupo de Trabajo Ad-Hoc, que paso a paso fue dándole perfiles a un nuevo SELA.  Tuve el honor de participar activamente en ese proceso y hoy pienso que ello probablemente tuvo que ver con mi nombramiento.  Asumo esta realidad y el compromiso personal que comporta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entro ahora a consideraciones muy generales que puedan ofrecer una cierta idea respecto a la visión que tengo al asumir este cargo.  Como ya advertí, se trata de un ejercicio preliminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera partir con una pregunta: ¿Por qué sostenemos la existencia de América Latina y el Caribe como un todo y lo expresamos de modo transparente en un organismo como el SELA, cuando dicha realidad aparece muchas veces cuestionada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, hay voces como una que le escuché al famoso pintor chileno Roberto Matta, que hace poco sostuvo muy convencido que dicha realidad todavía estaba lejos de ser o de existir.  Aunque esta afirmación es bastante polémica, pienso que ella tiene cierto fundamento a la luz de lo que sucede a diario.     Hablamos      virtualmente     desde      la independencia de nuestras naciones de integrarlas, pero hasta ahora no hemos creado una institucionalidad vigorosa capaz de llevar a cabo con éxito esa empresa.  Por eso creo que la respuesta a lo planteado es la siguiente: América Latina y el Caribe son una realidad que tiene ya un perfil histórico y cultural propio, pero a la vez, es verdad que su unidad e integración son todavía un ideal, una meta por alcanzar, que, a lo menos en el SELA, esta “casa de América Latina y el Caribe", como lo llamó el Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela José Vicente Rangel en su importante intervención ante el último Consejo Latinoamericano, es compartido por todos sus estados miembros.  La primera gran tarea de la Secretaría Permanente ha sido y será contribuir a hacer realidad ese objetivo.  Vamos a abocarnos al estudio de una institucionalidad fuerte y eficaz para impulsar e implementar un proyecto serio de integración latinoamericana y caribeña.  Esa será una de nuestras principales tareas.  Y la llevaremos a cabo con razón, esto es, recurriendo a todos los instrumentos que nos proporcionen las ciencias sociales y las experiencias acumuladas; pero también actuaremos con pasión, a fin de movilizar no solamente cabezas, sin también corazones.  Convocaremos de esta manera y ya lo hacemos hoy mismo, a una empresa con rostro humano, humanista, pacífica, participativa, a la cual todos están invitados y nadie queda excluido. ¡Nadie está demás en nuestros países para una empresa de tamaña envergadura!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirando el panorama actual podemos decir al menos que no partiremos de cero.  Comenzando por el propio SELA, que es ya un germen de institucionalidad latinoamericana, sujeta a un convenio con fuerza de tratado, suscrito por 28 estados soberanos, hay iniciativas como el Grupo de Río, en pleno proceso de ampliación; el Parlamento Latinoamericano, que ya tiene en su seno miembros elegidos directamente para integrarlo, como es el caso de Venezuela; la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR), que se están expandiendo y son instrumentos financieros de alta eficiencia y gran prestigio, que trabajan para la integración; y la ALADI, el MERCOSUR, la CAN, el G-3, el CARICOM y la AEC, que expresan esfuerzos de integraciones parciales de gran importancia y cuentan cada uno con su propia institucionalidad.  No debemos olvidar a la CEPAL y al BID, que prestan grandes servicios a la región. El SELA trabajará intensamente por la cooperación entre todas las instituciones a fin de contribuir a potenciar sus capacidades y hacerlas eficaces para el objetivo de la integración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este esfuerzo debe realizarse en un tiempo nuevo, dominado por la admirada y también temida globalización, que ha dado lugar a la creación de espacios comunes en las diversas áreas del quehacer humano: la economía, el comercio, las finanzas, la cultura, las comunicaciones y la educación, por nombrar sólo pocas.  Estos espacios comunes tienen alcances diferentes y diversos grados de profundidad.  Pueden conformar ámbitos mundiales, regionales o nacionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello se presenta, como rasgo característico de nuestros tiempos, una coexistencia entre la globalización y el regionalismo.  Ambas tendencias han venido fortaleciéndose y cada una condiciona las posibilidades de la otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestro caso, la región de América Latina y el Caribe es vista no solo por los latinoamericanos y caribeños, sino también por los actores de otras partes del mundo, como uno de los protagonistas de esa relación entre globalización y regionalismo.  Nos corresponde ahora conferirle contenido a esa identidad de región que se nos atribuye y darle coherencia a nuestra inserción en la economía mundial y al desarrollo de nuestras relaciones regionales, subregionales y hemisféricas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el futuro inmediato son varios los escenarios en los cuales debemos cumplir de manera concreta con este imperativo.  En el campo comercial, la llamada Ronda del Milenio se inscribe absolutamente dentro del fenómeno alcanzado por el desarrollo científico y tecnológico en el mundo.  Aprovechar las oportunidades que se derivan de este hecho y lograr que la institucionalidad internacional nos permita hacerlo y reconozca el trato especial que exige la promoción del desarrollo, es una exigencia que debemos enfrentar en esas negociaciones, las cuales nos obligan a adoptar posiciones definidas en lapsos perentorios.  El SELA dedicará esfuerzos especiales para estudiar esta materia y para identificar aquellas materias en las cuales sus Estados Miembros tengan intereses comunes y puedan coordinar posiciones que refuercen su posición negociadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los países de América Latina y el Caribe comparten el objetivo explícito de la Organización Mundial de Comercio de lograr unas relaciones económicas internacionales que se rijan por normas y no por relaciones de poder, pero agregando lo siguiente: tales normas deben reflejar un sentido de equidad y no un mero ordenamiento mecánico y legitimador de esas relaciones de poder, así sean injustas y generadores de más desigualdades entre las naciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inminencia real, aunque rodeada todavía de incertidumbres varias, de avanzar en las negociaciones del ALCA, obliga a ponderar cuáles asuntos deben tratarse a nivel multilateral y cuáles a nivel hemisférico, manteniendo siempre en mente la necesidad de tener y recobrar espacios para adelantar políticas de desarrollo económico y social.  Contar con tales espacios es necesario, pero más necesario aún es saber aprovecharlos.  Esto último solo depende de nosotros.  La capacidad que tengamos para coordinar políticas, para profundizar los vínculos entre los países de América Latina y el Caribe y sus esquemas de integración regional de manera tal que no sean absorbidos o anulados por los compromisos multilaterales o hemisféricos, constituirán la clave para hacer valer en las relaciones económicas internacionales la distintiva e irrenunciable identidad de América Latina y el Caribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debemos definir nuestra unidad en relación a otras regiones y culturas, pero también debemos definir nuestra identidad desde nosotros mismos, desde las relaciones que podamos establecer entre nosotros como naciones, como pueblos y como seres humanos.  Sólo un sentido de solidaridad y justicia puede hacer que nuestra identidad no sea desvirtuada, se perpetúe, se desarrolle y sea defendida por nuestros pueblos como algo que le es propio.  Tal solidaridad no es hoy un asunto retórico.  Debe expresarse en políticas, leyes, actitudes y posiciones que no admiten postergaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero olvidar en ningún momento al destinatario de todos nuestros esfuerzos, al pueblo latinoamericano y caribeño, al ciudadano, o, como hoy también se dice, a la gente.  Es a cada uno y, en especial, a los más débiles y abandonados, a quienes estamos sirviendo.  Nuestras vidas colectivas e individuales solo tienen sentido dentro de esta perspectiva, capaz de darle igualmente sentido a la vida de muchos jóvenes y, en verdad, de personas de todas las edades, inquietos y altamente preparados.  Para llevarla adelante debemos convocar a todos y a cada uno de los actores sociales.  El SELA debe, en esta línea, interactuar con los trabajadores, los empresarios, los profesionales, los jóvenes, los ancianos, las mujeres, las etnias y todas las instituciones que trabajan con estos grupos.  Esta será la única forma de poder expresar lo que verdaderamente es América Latina y el Caribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veo al SELA como un instrumento al servicio de una visión latinoamericana y caribeña de los Estados Miembros.  No es un fin en si mismo, sino un medio para cumplir tareas que sus propios miembros definen en sus líneas gruesas y que expresan una direccionalidad hacia lo que me atrevo a llamar bien común latinoamericano y caribeño.  Trataré -me comprometo a ello- de poner todas mis energías en el empeño de encarnar desde el SELA aquellos intereses que todos sienten como comunes, como propios.  Espero el decisivo y necesario apoyo de todos los Estados Miembros y, particularmente, de todos los embajadores acreditados en Caracas, amigos todos muy queridos.  Así el SELA será, con renovado vigor, un vocero válido de los verdaderos y grandes intereses de nuestra región.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Termino con esta última afirmación: el gran desafío que tiene América Latina y el Caribe para la etapa que viene no consiste en creer y actuar como si estuvieran ante el fin de la historia, sino en creer y actuar como en lo que de hecho están: al comienzo de una gran historia que, desde el comienzo de una nueva década y nuevo siglo, vamos a escribir unidos para construir la paz y el bienestar de todos nuestros conciudadanos, en diálogo y cooperación con todos los otros grandes bloques constituidos en el planeta de la aldea global. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-------------------&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://technorati.com/tag/Sistema Economico Latinoamericano" rel="tag"&gt;Sistema Economico Latinoamericano&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17354927-112835558204878075?l=ottoboyetextos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/feeds/112835558204878075/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17354927&amp;postID=112835558204878075' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112835558204878075'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17354927/posts/default/112835558204878075'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ottoboyetextos.blogspot.com/2005/10/toma-de-posesin-en-el-sela.html' title='TOMA DE POSESIÓN EN EL SELA'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10007382897585413066</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
